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El Describidor

Bob Woodward arrasa con Bush y compañía

Uno de los autores del Watergate se había vuelto tan "conveniente" por sus libros, que éstos —Bush en guerra y Plan de ataque— eran obsequiados por la Casa Blanca. Hoy, el idilio se ha roto.

State of Denial —Negar la evidencia, sería la traducción— no podía haber aparecido en un momento más delicado para la Casa Blanca. A lo largo de sus 537 páginas, el último libro del periodista Bob Woodward, que acaba de salir a la venta en EEUU con una tirada inicial de 750.000 ejemplares, muestra un panorama en el que el presidente George W. Bush selecciona los mensajes sobre Irak que le apunta un entorno dividido, e ignora los que son negativos; y en el que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, está al margen del día a día de la posguerra y tan enfrentado a Condoleezza Rice, consejera de Seguridad, que no le devuelve las llamadas de teléfono hasta que no le obliga Bush.

Cuando el último sondeo de la CNN indica que el 61% cree que la guerra no va bien, State of Denial refuerza la percepción de incompetencia de Bush y de su equipo; y cuando el objetivo de Karl Rove y de la maquinaria republicana es que se hable lo menos posible de Irak, el debate abierto por la publicación —con un tremendo aparato publicitario— pone a la defensiva a la Casa Blanca, la peor posición en unas elecciones plagadas de elementos que exponen su vulnerabilidad.

Woodward, el reportero que, con Carl Bernstein, desveló la trama de Watergate, no ha tenido acceso ni a Bush ni al vicepresidente Cheney para escribir este tercer libro sobre la Casa Blanca (los dos anteriores, La Guerra de Bush y Plan de Ataque, recibieron críticas porque Bush quedaba demasiado bien), pero sí a otros altos cargos. El ex secretario de Estado, Colin Powell, y el ex director de la CIA, George Tenet —ambos con una larga lista de agravios— están entre las principales fuentes.

Además de Bush, el que peor parado sale es Rumsfeld —´ya no tiene ninguna credibilidad´, se pone en boca de John Abizaid, responsable del Mando Central—y por eso el asesor presidencial, Dan Bartlett, tuvo que salir en su defensa: El presidente ´confía plenamente en él´, dijo en la cadena de televisión ABC. La Casa Blanca afirma que hay ´cinco mitos´ en el libro: Bush no se engañaba sobre la violencia en el Irak de la posguerra y lo admitió en varios discursos (se señalan cuatro); el Gobierno no desoyó la petición de Paul Bremer de enviar más tropas; Rice no desestimó las advertencias de la CIA sobre Al Qaeda antes del 11-S; Abizaid nunca puso en duda la credibilidad de Rumsfeld, y ni Card ni Laura Bush pidieron nunca su sustitución.

Es igual; a la defensiva no se gana ninguna batalla. Los demócratas organizaron una conferencia de prensa para comentar el libro, que no conocían y que aún no se había puesto a la venta, porque supieron desde el primer minuto que su contenido —y el momento de la publicación—asesta un fuerte golpe a Bush, en una difícil cuesta arriba de recuperación de popularidad y que tiene que emplearse a fondo para justificar el despliegue en Irak.

´No nos iremos ni aunque Laura y Barney [el terrier escocés del presidente] sean los únicos que me apoyen´, dice Woodward que ha llegado a decir Bush. Lo haya dicho o no, es una frase que tiene todas las posibilidades de calar en la percepción popular; en definitiva, se trata de un concurso de credibilidad entre Woodward y Bush. Y el presidente, en estos momentos, probablemente pierde ese concurso. Washington

JOSÉ MANUEL CALVO, El País de Madrid

Lima, antigua, bella y colonial

La capital peruana bajo la mirada de un enviado. Los palacios, las iglesias y los museos. Además, la ciudad sagrada de Caral. Bajo la monótona pesadez de un cielo cerrado, siempre tan gris y esfumado por la neblina, las calles de Lima parecen no tener tiempo. Un vasto legado arquitectónico y arqueológico se mimetiza con el paisaje cotidiano de la capital de Perú, recostada sobre el Pacífico y a la que el sol visita sólo en verano. Sus postales deleitan con la belleza de los balcones coloniales y sus casitas de techo plano y colores alegres. Todo está ahí, delante de los ojos, en una mixtura caprichosa y encantadora.

Basta un breve recorrido para descubrir las numerosas capas y fusiones que conforman la historia de Lima. En su casco urbano, la opulencia de las iglesias y la ostentación burguesa de las casonas virreinales conviven con las ruinas precolombinas que esquivaron una y otra vez su destrucción. Los valles que rodean la capital, en cambio, invitan a internarse en el misterio de una civilización recientemente descubierta, la de Caral, que con sus 5.000 años de antigüedad escondió sus restos bajo un espeso manto de arena y desconocimiento.

La ciudad de los reyes

La Plaza Mayor es el sitio ideal para comenzar a recorrer la ciudad. Lugar germinal de la Lima española, allí Francisco Pizarro fundó en 1535 la "Ciudad de los Reyes" y repartió los solares que la rodeaban. Hoy, al detenerse junto a su fuente central de bronce, uno se enfrenta con mansiones, palacios e iglesias, que dan cuenta del poder político y religioso virreinal. Aquí la Lima española muestra su costado más atractivo, maquillada por un paulatino proceso de restauración que, por el momento, sólo alcanza al puñado de manzanas que rodean la plaza.

La Catedral es testigo del devenir social y político limeño. La pequeña capilla rústica inaugurada a poco de la fundación de la ciudad mutó durante cuatro siglos hasta convertirse en un gigante de tres naves y fachada barroco renacentista, que imita a la Catedral de Sevilla.

Las construcciones originales de la capital peruana llegaron a nuestros días tras un extenso derrotero. Cuatro terremotos se ensañaron con bóvedas, pilares y torres hasta reducirlas a ruinas, y demandaron una y otra vez sus reconstrucciones. Tan devastadores como los sismos fueron los saqueos que obligaron a cubrir con pintura muchos de los revestimientos de oro, que no siempre recuperaron su color original.

Nada de esto, sin embargo, logró empañar los encantos del centro histórico. Sus edificios atesoran una infinidad de objetos y obras que vale la pena visitar, como el altar de Judas Tadeo —elaborado en plata— y las catacumbas del convento San Francisco.

Volviendo a la Plaza Mayor, su costado norte mira a la imponente Casa de Gobierno construida en la primera mitad del siglo pasado, en el terreno que originalmente ocupaba el palacio por el que pasaron 40 virreyes. El palacio Torre Tagle y las casas del Oidor y Aliaga completan el circuito más exquisito de edificios originales.

Dos cuadras separan la plaza del convento más antiguo de Lima, el de Santo Domingo. Sus claustros y coloridos jardines rompen con el paisaje urbano y son entrelazados por galerías con arcos de medio punto y muros decorados por azulejos sevillanos de 1606. Vale la pena visitar la biblioteca, la antigua cripta y la sala capitular, vigilada desde lo alto por un balcón morisco reservado para el virrey de turno.

Bajando por la Calle de los Pescadores hacia el río, frente a la pintoresca estación de trenes Desamparados, el bar Cordano ocupa la esquina del antiguo hotel Lima e invita a hacer un alto en el camino.

Con el sabor del pisco aún en la boca, se puede continuar hasta el Parque de la Muralla y visitar la restauración del cerco construido en el siglo XVII para proteger los intereses coloniales de corsarios y piratas. Pero el condimento que distingue a la geografía limeña son sus huacas (ruinas preincaicas), últimos vestigios urbanos de la cultura de Lima que ocupó la costa central del Perú entre los siglos II y VII. Contrastando con la modernidad del barrio de Miraflores, la Huaca Pucclana o Juliana fue su principal centro ceremonial y administrativo.

Si no se hace a tiempo para recorrerla durante el día, se puede programar la cena en su restaurante y probar una variada degustación de cocina peruana contemporánea. Entre los sabores y aromas de un risotto de pato, el crocante de yuca y los ceviches, el telón de fondo será una imponente pirámide escalonada de adobe, tenuemente iluminada.

Para completar la visita a la ciudad se impone una recorrida por los museos que exhiben los hallazgos de siglos de excavaciones. El Museo de Larco, instalado en una mansión colonial edificada sobre una pirámide precolombina, permite sumergirse en más de 3.000 años de cultura. La sala más popular es la de arte erótico, a la que su realizador Rafael Larco Hoyle dejó libre "al vasto campo de la sugerencia". Se exponen vasos eróticos de tono realista, humorístico y hasta absurdo, con un especial atractivo en las obras que reflejan el debate moral entre el placer y el pecado.

Los secretos del valle

Al salir de Lima, hacia el norte, la ruta Panamericana da cuenta de la otra cara de la ciudad, la de los asentamientos de las familias que abandonaron las sierras. Un angosto camino de piedra y tierra de 185 km separa a Lima de Caral, en el valle de Supe. Habrá que esperar más de tres horas de viaje para develar un secreto que esperó allí varios miles de años.

La ciudad sagrada de Caral es un sitio arqueológico, de 66 ha, que recién fue excavado a partir de 2000. Los asentamientos fueron construidos y remodelados entre los años 3.000 y 2.000 aC. Pertenecieron a la civilización más antigua de América y a la tercera a nivel mundial, contemporánea con las de Mesopotamia, Egipto, India y China.

La ciudad sagrada muestra estructuras monumentales, dos plazas circulares hundidas y residencias de la elite, funcionarios y sirvientes. Y a medida que el sendero se interna en sus vestigios, la magnitud del descubrimiento se hace evidente: otros 18 asentamientos menores se reparten en el valle de Supe y por otros dos valles contiguos.

No había oro, plata ni cerámica en las ruinas de Caral. Sí aparecieron decenas de flautas y cornetas, elaboradas con huesos de venados, pelícanos y cóndores.

El resto es aún un gran enigma. En cada piedra de sus pirámides, en la simetría de sus construcciones y hasta en los residuos se esconden las piezas de un rompecabezas que recién comienza a reconstruirse. El juego por ahora carece de un eslabón clave. "No hemos identificado el cementerio. Allí podremos descubrir sus costumbres y de qué manera se conformaba la sociedad", explica Jorge Aching, un joven antropólogo que vivió el resurgimiento de la ciudad y hoy desarrolla su tesis sobre una de las pirámides. A su alrededor, en un paisaje desértico, el tiempo parece haberse detenido. Lejos de la vorágine urbana y virgen de toda conquista, el valle envuelve con su encantador silencio. Allí, cada mediodía, el sol escapa al capricho de los dioses e ilumina los rastros que esperaron 5.000 años para ser descifrados.

Demian Doyle, Clarin.

¿Por qué cayó Gonzalo Sanchez de Lozada (Goni)? Aparentemente... por tozudo.

"No molesten, yo no tengo que hablar nada con ustedes, indios de mierda". Ésa fue la frase que lanzó el ministro de Defensa Carlos Sánchez Berzaín, el "Zorro", en Sorata, aquel fatídico sábado 20 de septiembre, al inicio del rescate de 75 turistas varados por el bloqueo de caminos en el altiplano. El comentario le valió ser perseguido hasta la cancha sorateña antes de subir al helicóptero -se comenta que un comunario le golpeó y por ello su grupo de seguridad disparó una ráfaga de balas al cielo-.

El operativo comandado por el "Zorro", más su provocativo lenguaje, calentaron los ánimos campesinos para organizar la resistencia en Warisata, donde el enfrentamiento entre lugareños y militares dejó el saldo de cuatro muertos. La jugada del ministro desbarató además la promesa de diálogo que los operadores del gobierno habían logrado, en la mañana, con las huestes de Felipe Quispe, el "Mallku".

Tras el hecho, ya en la noche, el vicepresidente Carlos Mesa y la mayor parte del gabinete bajaron el pulgar a Sánchez Berzaín. Empero, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada desestimó la crítica y decidió, más bien, cerrar su círculo de consejeros personales con el "Zorro", Yerko Kukoc y su yerno Mauricio Balcázar a la cabeza. "El operativo de Sorata tuvo mi venia y no se diga más", fue su respuesta final. La terquedad por defender a su "mimado" ya le había traído problemas en febrero de ese mismo año, luego del fuego cruzado entre policías y militares en la plaza Murillo.

Se agotaba la paciencia de la mayoría del entorno gubernamental y, sobre todo, de la población, mientras Goni hacía gala de su tozudez, la cual le marcaba el paso: no dejó lugar a un referéndum -hasta un par de días antes de su caída, el 17 de octubre- para autorizar el proyecto Pacific LNG y exportar gas a Estados Unidos y México por un puerto chileno. Aparte, minimizó la revuelta pronosticada por los movimientos sociales en agosto. Ni siquiera prestó importancia a los números de las encuestas que le diagnosticaron, el 3 de septiembre, 76 por ciento de desaprobación a su gestión y, tres semanas después, un histórico guarismo negativo de 91 por ciento.

A mediados de septiembre, la "guerra del gas" ya se sentía, y los conflictos se multiplicaban

Los Protagonistas

Estado Mayor del Pueblo, Coordinadora del Agua, cocaleros, Central Obrera Boliviana (COB), campesinos del altiplano y el norte amazónico, colonizadores, beneméritos, choferes, cívicos de Potosí y el paro alteño.

La demanda

Las demandas confluían en el "no" rotundo a la exportación de gas. El día 29 de septiembre, Goni negaba la posibilidad de ceder ante sus opositores. A la par, las vigilias por la paz aparecían en las capillas paceñas. El "Octubre Negro" se veía venir...

ALGUNOS HECHOS

Prisionero de San Jorge

Las revueltas en las inmediaciones de la plaza Murillo habían obligado a Gonzalo Sánchez de Lozada a abandonar el Palacio de Gobierno, ya que el fantasma de Gualberto Villarroel merodeaba por esos lugares. Durante 15 días dirigió el país desde la "Casa verde" de San Jorge. Allí, rubricó su carta de renuncia a las ocho de la noche del viernes 17 de octubre.

Como sucedió con cada una de sus decisiones en los días previos, se tomó su tiempo para faxear el pronunciamiento final al Congreso. Firmó y esperó por lo menos tres horas (22:45) el despegue del avión que lo trasladaría junto con sus ministros Yerko Kukoc y Javier Torres Goitia desde Santa Cruz hasta su nuevo destino: Miami.

EEUU y la extradición

La extradición de Gonzalo Sánchez de Lozada desde Estados Unidos es el objetivo a mediano plazo, calculado por las víctimas de la "Masacre de Octubre" de 2003 como única alternativa para someter al ex presidente a un juicio oral.

El asesor legal del Comité Impulsor del Juicio de Responsabilidades por la "Masacre de Octubre", Rogelio Mayta, opina que ahora es "imprescindible" ir hacia la extradición de Goni. Y es que hace un año y cuatro meses que el Gobierno de Estados Unidos simplemente tiene archivadas las notificaciones a Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Sánchez Berzaín y Jorge Berindoague con la investigación penal en su contra abierta en el país.

Más ingresos por el gas

A tres años de la "guerra del gas", la agenda de octubre no fue saldada. El país logró aumentar sus ingresos por la producción de hidrocarburos, pero la recuperación de la propiedad de los recursos, el fortalecimiento de YPFB y la abrogación de la Ley 1689 de Gonzalo Sánchez de Lozada permanecen en los papeles.

Con la anterior legislación, el Estado percibía 140 millones de dólares por año, monto que ascendió a 460 millones con el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), establecido en la Ley 3058, que derivó del referéndum nacional del 18 de julio de 2004. El Gobierno de Evo Morales mejoró las expectativas financieras. El Estado prevé percibir cerca de 780 millones en 2007.

Testimonio Ángela Quispe (zona Mejillones)

Un día domingo era. Nos hemos reunido en la plaza. Los jóvenes han bajado a la ex tranca y parece que los militares nos han rodeado por arriba. La gente se dio cuenta que nos estaban rodeando y han salido a la calle. Los militares han entrado por la avenida Julián Apaza, la gente ha querido enfrentarse para que no pasen y ahí es cuando les ha disparado y ya trajeron los muertos, los heridos. En ese momento mis sobrinos estaban desaparecidos. Esos días estábamos en las calles, avenidas, en nuestro lugar atajábamos con nuestras cosas, todo servía para evitar que otra vez vuelvan a pasar los militares. Decían que una vez más iban a entrar, sacábamos turriles, palos, amarrábamos con alambres. Mi tienda yo me cerraba. Teníamos miedo, por eso hacíamos vigilias todas los días para que no nos sorprendan.

Testimonio Ponciano Mamani (Villa Ingenio)

Estábamos bien organizados por calles. Las reuniones se realizaban en la plaza Elizardo Pérez. El sábado en la tarde fuimos a atacar al Regimiento Cinco porque ya estaban saliendo, hemos hecho escapar a todos los policías. Apareció un helicóptero, nos han disparado y a uno de nuestros compañeros le llegó la bala en sus pies. Ese día también había enfrentamientos en Senkata y ya se produjeron las primeras bajas. Algunos de nosotros preparábamos bombas en botellas y teníamos dinamitas. En eso llegó el regimiento, atacó en la parte de la planta de Leche PIL y se dieron las primeras bajas, nosotros fuimos para enfrentarnos, pero por la parte de atrás ya estaban viniendo otros soldados y nos estaban rodeando. Nos escapamos a un callejón que estaba cerca de Plasmar, uno de nosotros se sacó una polera blanca.

Los Tiempos, Cochabamba.

Guisado de carne con vainitas

Para dar un gustito especial a la familia durante la semana, recomendamos este preparado fácil de hacer y muy sabroso. Vainitas = porotitos verdes.

Ingredientes: 4 porciones

Guisado:

• 2 cdtas. aceite

• 2 dientes ajo triturados

• 3 cdtas. jengibre fresco finamente rallado

• 1/2 kg.. carne de res, cortada en bastones delgados

• 2 cdas. salsa de chile

• 2 cdtas. salsa de soya + 1 cdta. azúcar

• 1/2 tz. (o al gusto) Salsa de carne con chili LA COSTEÑA.

• 500 gr. vainitas tiernas y partidas a la mitad

• 250 gr. tallarines

Preparar así:

Vainitas tiernas: Cortar las puntas, retirar los hilos y cocerlas al vapor (al dente) 7 a 8 min.

1.-Guisado: En una sartén calentar el aceite a fuego medio y fritar removiendo el ajo junto al jengibre, durante 1 min. Incorporar la carne, mezclar y dejar cocer hasta que dore, luego adicionar la salsa de carne al gusto y la soya endulzada, mezclar. Rectificar la sazón, dejar cocer 2 min. más y retirar del fuego. Entretanto se prepara el guisado, cocer el tallarín según instrucciones del paquete. Reservar caliente ambos preparados por separado.

2.- Servir: Escurrir los tallarines y servir una porción en cada plato, encima colocar una porción generosa del guisado de carne.

Un Héroe de la Guerra del Chaco: José Rosendo Bullaín

Comparado con un caballero andante, él fue uno de los combatientes que perdió su vida para que el conflicto de límites con Paraguay terminara. El estruendo de las explosiones, el ruido de las metralletas, los gritos de los heridos. En medio del caos, un valeroso teniente boliviano lidera una carga contra los acorralados soldados del Paraguay. De pronto, su cuerpo rebota hacia atrás, como si chocara contra una pared, retorciéndose por las múltiples balas vomitadas por las armas de los enemigos. Un último suspiro y la noche eterna cae sobre el teniente José Rosendo Bullaín el 25 de mayo de 1934, cortando en seco una prometedora carrera militar. Mientras, alrededor del cuerpo, la batalla de Cañada Strongest, la más famosa de la mítica Guerra del Chaco, sigue su curso.

Un caballero andante

Nacido en Oruro el 3 de julio de 1907, en el seno de una familia de la alta sociedad, Bullaín destacó enseguida como baluarte del fútbol, llegando a formar parte incluso del plantel paceño de The Strongest.

Pero la guerra se le cruzó por el camino. Y ya antes de su muerte era reconocido como un distinguido soldado, experto sobre todo en el manejo de caballo. No por nada, el periodista Juan Soldado lo comparó en el día de su deceso con los “caballeros andantes que iban por el mundo resolviendo entuertos”.

Antes, por cuestiones limítrofes, había estallado la Guerra del Chaco, que el historiador del Museo de Historia Militar Eduardo Casís no duda en calificar como la primera guerra moderna de Latinoamérica y una de las más sangrientas. “Hubo más de 100.000 víctimas entre los dos bandos”, reconoce.

Comportamiento heroico

Pero también se vivieron en la contienda un sinfín de hechos heroicos.
En este sentido, uno de los primeros héroes fue el comandante Manuel Marzana, quien en septiembre de 1932 resistió estoicamente, sin víveres ni agua y con sólo 600 hombres, el avance de 5.000 paraguayos antes de caer finalmente prisionero.

Fue por aquel tiempo que el teniente Bullaín fue destinado al infierno verde, donde descubrió que el verdadero enemigo no eran los Pilas (paraguayos), sino enfermedades como la malaria, la escasez de agua y los dos altos mandos enfrentados, que se empeñaban en retroceder al pasado con una especie de reproducción a pequeña escala de la Primera Guerra Mundial.

“Los dos comandantes, Hans Kundt de Bolivia y José Félix Estigarribia de Paraguay, fueron entrenados en la Gran Guerra”, recuerda Casís. Por eso, al igual que en el conflicto europeo, la estrategia básica consistía en refugiar a los soldados en incómodas trincheras hasta que se daba la orden de ataque y los soldados salían corriendo a enfrentarse con el enemigo. Pero, como se demostró en las batallas de Boquerón y Nanawa, con dos simples metralletas uno podía eliminar a la vanguardia sin riesgos para los defensores.

En contraste con las técnicas de combate, algo obsoletas, el armamento era de primera, con tanques y bombarderos que se usaron después en la Segunda Guerra Mundial.

En ese teatro de operaciones, Bullaín participó en las batallas de Corrales, Bety, Toledo y Bogado, entre otras, donde demostró su capacidad al comandar la octava batería del segundo cuerpo del Ejército.

Con todo, debido a las indecisiones del Alto Mando boliviano, Paraguay llegó a ocupar las tierras bajas bolivianas, amenazando Villamontes, Camiri, Santa Cruz, Tarija y Sucre, lo que les costó el cargo al presidente Salamanca y a Kundt.

Entonces, cuando todo parecía perdido, el nuevo mando militar decidió plantar cara a la ofensiva paraguaya. Fue en un paraje rocoso, en Cañada Strongest, donde la única salida era ir de frente o retroceder. Allá los paraguayos sufrieron sus derrotas más dolorosas, y se frenó su avance, quedando Paraguay a sólo 100 metros de distancia de las reservas bolivianas de petróleo.

Para ello tuvo que dar su vida Bullaín, recordado aún gracias al cuartel con su nombre en Villamontes.

Jorge Soruco

Los exiliados del clima

El 60% de los flujos migratorios tiene que ver con motivos relacionados con el medio ambiente. La situación es tan grave que incluso algunos países corren riesgo de desaparecer.

Las Naciones Unidas han dado el aviso: el mayor número de desplazados ya no se produce —ni se producirá durante los próximos años— por los conflictos armados; el 60% de los movimientos migratorios está hoy causado por el cambio climático y los desastres de origen natural, como las sequías e inundaciones.

La ONU estima que dentro de cinco años habrá por lo menos 50 millones de refugiados en el mundo, pero no huyendo de la violencia o las extremas condiciones de pobreza, sino del deterioro del medio ambiente, y que a finales de siglo ya serán 150 millones los desplazados por estas razones ecológicas. Otros organismos dan pronósticos de hasta 400 millones de personas. En esta pesadilla numérica, un millón de ellos corresponderá a personas arrancadas de sus raíces sólo en las tierras de los archipiélagos del Pacífico. Personas de pequeños estados-isla, que no sólo perderán su asiento físico y cultural irreversiblemente, sino incluso su soberanía nacional.

Ahora se habla de refugiado cuando alguien es perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a determinado grupo social o político. Pero con este panorama se siente cada vez más la necesidad de acotar bien el concepto de refugiado ambiental, de todo aquel que debe dejar su hogar por la degradación del medio natural que le rodea.

Además, aunque todavía no se les concede un estatuto especial, sí se sabe cuáles son los países que sufrirán graves transformaciones como consecuencia del clima. De hecho, los primeros exilios se han iniciado y afectan ya a miles de personas.

Las cifras del problema

Todo comenzó a dar un giro radical el año pasado por estas fechas, pues hasta la terrible devastación de Nueva Orleans por el huracán Katrina, el término refugiado climático (o ambiental) era realmente desconocido por el público.

Aunque el nombre está en uso desde 1940, muchos no lo oyeron, o no lo creyeron, hasta que lo sufrió un país rico en su propio territorio y los medios de comunicación de todo el mundo comprobaron que el desplazamiento de ingentes mareas humanas es posible no sólo por las guerras o la pobreza, sino también por el recalentamiento planetario. El cambio del clima, aunque azota mucho más a los que tienen menos recursos, empieza ya a llamar a la puerta de los poderosos.

Entre tanto, en su informe de febrero de 2005 “Refugiados ambientales: uno de los principales problemas del siglo XXI”, el foro Ecoestrategia de ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) subraya: “Mientras algunos creen que la solución pasa por la fortificación de fronteras, otros, con mayor sentido común, argumentan que el Norte debe pagar su deuda ecológica y solucionar estos problemas climáticos y ambientales que afectan al Sur y han sido creados por su, hasta ahora, insostenible desarrollo económico”.

Más apuntes para la conciencia: “En las áreas rurales más pobres, el aumento de los espacios áridos y la erosión de la tierra suelen ser las principales causas para que los habitantes busquen otros espacios”, indica Janos Bogardi, director del Instituto para el Ambiente y la Seguridad Humana, del centro académico de Naciones Unidas. “Esto se debe al uso poco sostenible de la tierra y su interacción con el cambio climático, más su amplificación por el gran crecimiento demográfico”, agrega. “Otro factor a tener en cuenta son las inundaciones, provocadas por los crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, más allá de las fluctuaciones naturales”.

En el otro sentido, los desiertos ocupan ya una cuarta parte de la superficie del planeta, y el 8% de la población mundial, nada menos que 500 millones de personas, vive en ellos o en sus márgenes, según un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

Lo que sucede es que estamos poniendo el planeta patas arriba. Si continuamos con la misma tasa de consumo de energías derivadas de la combustión fósil, el contenido de dióxido de carbono del aire se duplicará en el año 2100, intensificando el efecto invernadero. Según el IPCC (Panel Internacional sobre Cambio Climático, puesto en marcha en 1988 por la ONU y formado por más de 2.000 científicos), esto provocará una subida de las temperaturas medias globales entre uno y 3,5 grados.

Aunque a simple vista ese calentamiento no parece muy grande, es un salto equivalente al que se dio en la última glaciación, pero en sentido inverso. Ese aumento provocaría una subida del nivel del mar de entre 9 y 99 centímetros. Además, sería el cambio más rápido producido en los últimos 100.000 años, lo que haría difícil que los ecosistemas se adaptaran.

Según un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que examina las relaciones entre clima y salud pública, el calentamiento de la Tierra tiene, asimismo, una influencia directa en 150.000 muertes anuales. En este sentido, muchos de los males de los países pobres están relacionados con el clima: en Perú, por ejemplo, aumentan las diarreas con la corriente de El Niño; y en el sur asiático se ha declarado la mayor epidemia de dengue en años.

El Banco Mundial, por su parte, estima que la contaminación se cobra unas 800.000 vidas anuales.
En este contexto, los flujos migratorios, las mareas humanas que llegan desesperadas al mundo rico, a costa incluso de perder su vida en el camino, son el resultado inquietante de los cambios.

Y a esto se refirió mejor que nadie el presidente de Senegal, Abdulaye Wade, en unas declaraciones a la prensa el pasado mayo pidiendo ayuda a la Unión Europea para construir embalses: “Con esos pantanos se pararía la desertización, podríamos regar las tierras, crear empleos y frenar así la emigración”.

Registrar los cambios

Por su parte, para documentar lo que está pasando, un grupo de fotógrafos y periodistas franceses, el colectivo Argos, ha decidido dar forma a su compromiso con el planeta; por algo lleva el nombre del sistema de satélites dedicado a vigilar el medio ambiente de la Tierra.

De esta forma, sus miembros han viajado a nueve puntos clave de la geografía mundial para hacer visible lo que a menudo resulta difícil de explicar o incluso resulta invisible. El resultado es el proyecto Refugiados climáticos. Los autores son los redactores Aude Raux, Guy-Pierre Chomette y Donatien Garnier y los fotógrafos Cédric Faimali, Laurent Weyl, Eleonore Henry de Frahan, Hélene David y Guillaume Collanges. Y los escenarios: Estados Unidos (Alaska y Nueva Orleans), Bangladesh, los Himalaya, Chad, China, Alemania, las islas Maldivas y Tuvalu, un Estado del Pacífico que, según las previsiones actuales, quizá se hunda en menos de 50 años.

En resumen, es una tarea de reporterismo internacional que intentará responder, sobre todo, a dos preguntas clave: ¿Cuáles son y qué les pasa a las poblaciones que han comenzado a sufrir duramente el efecto de un planeta sometido a un cambio de vértigo?, ¿cómo es su éxodo y cómo reconstruyen sus vidas de refugiados ecológicos?

Alaska y el deshielo

La Coalición para la Reubicación de Shishmarief, un pueblo de 600 habitantes del noroeste de Alaska, fue creada hace cinco años por la comunidad indígena inupiak, que vive desde hace siglos en la isla de Sarichef (5 kilómetros de larga, 400 metros de ancha). Trata de llamar la atención de los poderes públicos y los medios de comunicación sobre los costes sociales y humanos que produce la progresiva erosión de su costa. La situación actual es resultado de cambios que comenzaron hace 50 años; desde entonces, la temperatura ha aumentado 2,4 grados en su región, lo que produce fuertes tempestades y la fundición de casi una tercera parte de la capa de hielo. La posibilidad de que se traslade a sus miembros a otra comunidad atenta contra su sentido de la supervivencia porque, aunque se les asegura que podrán cazar como antes, ellos saben que la razón por la que las comunidades inuits de Alaska se instalan tan alejadas unas de otras es precisamente para poder repartirse de modo equitativo los recursos animales sin agotarlos. Por eso, corren un grave peligro de desaparecer.

Tuvalu y las aguas

Las autoridades del archipiélago-nación de Tuvalu, en Oceanía, uno de los estados más pequeños del mundo, se han puesto en marcha para encontrar una tierra de acogida donde sus 12.000 habitantes puedan escapar de la preocupante subida del nivel de las aguas. En 2002, su Primer Ministro pidió a Australia y Nueva Zelanda la provisión de hogares si su país desaparece bajo las aguas. Por ahora, Nueva Zelanda ha negociado un acuerdo por el que da visas de trabajo a los tuvalenses. Aparte de ese plan, un grupo de gente ha puesto en marcha un proyecto para comprar una isla cercana a Fiji para su reasentamiento independiente.

Conocido mundialmente como el ícono de la vulnerabilidad al clima, Tuvalu es un archipiélago con nueve atolones coralinos entre Australia y Hawai y su punto más alto se encuentra a sólo cinco metros sobre el nivel del mar.

África, el lago chad

La cuarta reserva más grande de agua dulce de África, el lago Chad, fronterizo de cuatro países —Chad, Níger, Nigeria y Camerún–, se seca en estos momentos a toda prisa. Ha visto reducirse el 90% de su superficie en sólo 50 años y, por eso, arrastra a sus poblaciones al éxodo ante la mirada totalmente indiferente de Occidente. Níger, por ejemplo, ya no tiene acceso a él porque la retirada de las aguas lo ha alejado de sus fronteras. Y la constante escasez de lluvias produce verdaderos refugiados climáticos, que cambian la pesca en los fondos del lago por la agricultura o se hacen pastores de escuálidos rebaños y sufren los límites de la supervivencia cotidiana. Hace 50 años, el agua tenía una profundidad media de seis metros; hoy no supera ni siquiera el metro y medio. Así, los pescadores se encuentran anclados a la tierra. “La vida es muy dura aquí, no me debo desanimar. Es Dios quien ha creado el lago, y no hay que desanimarse nunca frente a una creación de Dios”, dice Moussa Gao, pescador nigeriano. Pero para el chadiense Samuel Ngargoto, de 35 años, “Dios tendría que hacer un milagro, porque vivir sobre el lago implica demasiado sufrimiento”.

Y son 22 millones de personas las que subsisten en la cuenca del lago. De éstas, unas 300.000 extraen su sustento directamente de sus orillas. La CLBT (un organismo creado por los cuatro estados ribereños más la República Centroafricana y Sudán, encargado del desarrollo de la cuenca del Chad) trabaja desde hace años en un ambicioso proyecto: excavar un canal de 300 kilómetros a partir del río Ubangui, en la República Centroafricana, para alimentar un afluente del Charl (el río que a su vez aporta el 90% de las aguas del lago y que desde los años sesenta sólo vuelca en él la mitad). Por otro lado, la Sodelac (Sociedad de Desarrollo del Lago), una institución creada por el Gobierno de Chad tras la primera gran sequía ocurrida en el año 1972, ha distribuido desde la primavera de 2005 media hectárea de terreno por cada familia desplazada a cambio de una parte ínfima de su cosecha. Pero ésta es una estrategia que no aplaude Dara Laobeul, especialista en pesca y acuicultura del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Chad: “A largo plazo, esto es negativo porque mata la pesca, pues disminuye la superficie acuática. En mi opinión, habría que dar prioridad a los proyectos de desarrollo de las aguas”. Su punto de vista ahí queda. Mientras tanto, el crecimiento demográfico, que en África es superior a cualquier otro punto del globo, amenaza con que los damnificados por las sequías sean cada vez más y con que se produzca un incremento de exiliados por el clima. El País de Madrid.

Mayores de 50 años… ¿inservibles?

Existe una suerte de paradoja en el mercado laboral occidental: cuánto más experiencia acumula una persona, cuanta más capacidad de gestionar tensiones y conflictos desarrolla, cuanto más capacidad de otear el futuro y diseñar estrategias, cuanto menos la sociedad la llama a desempeñarse en la actividad laboral. A los 50 años una persona es catalogada de “inservible” y debe pasar a retiro. En las culturas orientales se mira al adulto mayor desde otra perspectiva, y se lo define como el recurso humano que más puede aportar al futuro desarrollo de la sociedad. Pero, aún así, la cosa esta cambiando a la par que la occidentalización de esas culturas.

¿De donde viene esa manera casi aberrante de mirar al adulto mayor en el occidente? Una causa es cultural: cuando se mira al ser humano como recurso simplemente (con su output en horas de trabajo), y no en su calidad de talento, es inevitable llegar a la conclusión de que a más edad menos capacidad de entregar horas productivas. Una segunda causa viene de la cultura corporativa del occidente, que privilegian a la juventud basada en el mito de que los conocimientos se adquieren pero su desarrollo es difícil y lento y termina ultrapasado por la tecnología por lo que la táctica lógica con el recurso humano es el reciclaje.

Sea cual sea la razón de esta actitud social, las conclusiones son evidentes: el inventario de capacidades inutilizadas es cada vez mayor en el occidente, la edad del “retiro” es cada vez menor, y la pérdida social (función de Taguchi) se incrementa cada vez más en el occidente. No es una casualidad que el occidente esté perdiendo la carrera por la innovación en el mundo, a expensas del mundo oriental que tiene una visión contrapuesta respecto a sus seres humanos, a los que clasifica como talentos.

Por otra parte, y mirándolo desde el punto de vista positivo, el mercado del adulto mayor aumenta cada día, y es una oportunidad que debería ser aprovechada por los emprendedores. Industrias como el turismo se alimentan de este mercado. ¿Por qué no analizarlo y aprovecharlo?

Carlos Duarte M.

Fiesta de la Anata – Patrimonio cultural

De acuerdo con la UNESCO, se entiende como Patrimonio Cultural, además de los monumentos y construcciones antiguas, a cualquier conjunto de formas de cultura tradicional, popular o folklórica, donde se incluyen las tradiciones orales, costumbres y fiestas.

Es en estas circunstancias que la Asociación de Comparsas del Carnaval paceño, ha planteado al Congreso Nacional, que, para el aniversario de fundación de nuestra ínclita La Paz, este 20 de Octubre, la Fiesta de la Anata sea declarada Patrimonio Cultural, tangible e intangible de Bolivia, como una forma de proteger aquel legado milenario que es nuestra identidad cultural, pretendiendo a través de esta medida encontrar estrategias de preservación y difusión de este bien cultural patrimonio de los paceños.

La Fiesta del Carnaval y sus "Entradas" de Ch’utas y Pepinos, resguarda una constante lucha por el reconocimiento de la verdadera fiesta andina del Anata, que a partir de la colonización española, tuvo que valerse de personajes como el "Ch’uta" y su pareja, así como de otras representaciones identitarias como la "Ch’alla", para que pervivan una serie de costumbres muy apegadas a la fecundidad, donde se agradece a la madre tierra "Pachamama" por el florecimiento de la papa y otros productos.

Sin lugar a dudas la Fiesta de "Domingo de Tentación" en las laderas de nuestra ciudad, tiene una antigüedad de aproximadamente más de doscientos años y se constituye en un referente muy claro de la lucha de la identidad andina y su resistencia frente a la imposición española y republicana.

La primigenia fiesta tradicional "Anata", a la llegada de los españoles coincidió en fechas con su Carnaval, y fue cambiada de nombre abruptamente, suplantada e impuesta por otra, sobre todo en las áreas citadinas. Aquel ritual de agradecimiento a la Madre tierra, no tenía nada que ver con el principio de desenfreno del Carnaval. Sin embargo, en las afueras del centro urbano de la ciudad, se siguió mostrando la visión originaria andina, patentizada claramente con el surgimiento del Ch’uta, la Chola, el Kusillo, y más tarde, luego de una metamorfosis andino urbana, el Pepino, personajes articuladores de una manifestación tradicional sincrética, mientras la "ciudad" aún se inclinaba más hacia lo burgués y lo foráneo.

A través de la Declaratoria de Patrimonio Cultural, se va a poder implementar políticas que contemplen el relevamiento de la fiesta desde una óptica de valoración socio histórica y socio cultural; la conservación de este bien patrimonial; el fomento para su supervivencia a través de sus actores; el mejoramiento de las condiciones en las que actualmente se desarrolla y su puesta en valor como recurso turístico.

En la actualidad, importantes Comparsas de Ch’utas y Pepinos se organizan en esta fiesta, desatando una importante actividad comercial, que beneficia principalmente a los artesanos bordadores; a miles de músicos; familias enteras dedicadas al comercio formal e informal, en fin, hasta a los peluqueros.

El impacto inmediato de esta Declaratoria puede beneficiar directamente a la "industria sin chimeneas", en una ciudad que "sí" tiene las comodidades y servicios básicos para albergar a miles y miles de visitantes.

La mejoría de la calidad de vida, que incluye el establecimiento de condiciones que faciliten la permanencia en el departamento de La Paz, puede abrir camino a una nueva concepción del patrimonio, aunque serán necesarios programas de capacitación técnica y de concientización de la comunidad, que consoliden el sentimiento de pertenencia a las zonas que involucran el patrimonio cultural, así como a la ciudadanía en general.

Esta Declaratoria tiene como objetivo la salvaguarda y valoración de una fiesta que por su configuración en el altiplano y las laderas de la ciudad de La Paz, se muestra como un elemento de resistencia cultural y de pervivencia de usos y costumbres fuertemente ligados a la cosmovisión andina.

Declarar Patrimonio Histórico Cultural Tangible e Intangible de la República de Bolivia a la Fiesta Andina del Anata y la Entrada folklórica de Ch’utas, así como a sus personajes: El Ch’uta, el Pepino y la Chola paceña, ahora está en manos del Congreso y la Brigada paceña, esperemos que como un regalo al Departamento de La Paz, sea promulgada en su cumpleaños.

A los paceños y no paceños, nos toca apoyar a este tipo de iniciativas. No permitamos que nuestras tradiciones, sin el adecuado apoyo institucional, se queden en el olvido.

Javier Escalier Orihuela, Presidente de la Asociación de Comparsas del Carnaval paceño