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El Describidor

Al filo del abismo en la selva peruana

Pobreza extrema, crimen y una contaminación desorbitante amenazan la vida de unas gentes que únicamente piensan en la supervivencia. Con los ojos cerrados, por el sonido del remo chocando contra la corriente y el suave murmullo del río, uno podría pensar que está paseando por los famosos canales de Venecia. Pero el barullo proveniente de las orillas, en español o quechua, obliga abrir los ojos y a ver la desoladora pobreza de una Calcuta instalada en el Amazonas. Se trata de Belén, que se ubica en el departamento de Loreto, uno de los más deprimidos de Perú.

Allá, en el mismísimo cauce del Amazonas, llegan comerciantes de vegetales, madera y carne cuyo destino final es Iquitos. Y hasta que los productos son vendidos o intercambiados por otros languidecen en Belén, a sólo 15 minutos en mototaxi del centro iquiteño.

´Es un círculo vicioso. Ellos llegan a vender sus cosas y, como no pueden regresar sin nada a cambio, se quedan hasta despacharlo todo. Muchos terminan haciendo su vida en los márgenes del río, donde se bañan, realizan sus necesidades y pescan si tienen hambre o para colocar los peces en el mercado. Y el dinero que sacan lo gastan en los bares´, explica con voz cansina el reportero local Guillermo Reaño.

A tres metros de altura

Al igual que los gondoleros italianos, los habitantes de Belén, literalmente, han consagrado sus vidas al agua. Belén está partida en dos por el río Itaya y en sus orillas, se alzan endebles construcciones de madera a tres metros del suelo, sostenidas por troncos —muchos de ellos son los desechos de las empresas madereras de la zona—.

Durante las crecidas, entre marzo y junio, se forman intrincados callejones unidos por cordones de agua. Y templos de color blanco y melocotón, supermercados flotantes y pequeñas escuelas contrastan con el panorama de las casuchas. En las cantinas, entretanto, hombres de rostro demacrado se derrumban por el pisco, el whisky o el ron pirata de malísima calidad. Cuando el dinero falta, éstos se reemplazan por alcohol de quemar.

Los funcionarios de la Alcaldía de Belén, que pese a ser creada en 1999 recién inició sus funciones el 2003, admiten que se carece de datos estadísticos adecuados para trabajar en su municipio, pero se calcula que la población infantil y juvenil es de 23.000 personas, de las que el 60 por ciento sufre anemia.

Pese a todo, los betlemitas se las arreglan. Es raro aquel que no sepa nadar y conducir las barcas de madera. Y no es fácil. Bien lo sabe uno de estos remeros expertos, Juan Guzmán, de 15 años. Mientras que otros muchachos de su edad acuden al colegio, él se gana la vida transportando visitantes, peruanos y extranjeros por cinco soles (15 bolivianos). En sus travesías, siempre atento al camino, se limita a ir por donde los clientes piden.

Contaminación alarmante

En los lugares donde las casas escasean, el constante zumbido de las sierras eléctricas es el sonido de fondo. Y es que varios aserraderos operan en el trazado del Itaya. La mayor parte de la madera luce un código que autoriza su explotación, pero también existe madera sin ningún código, un tanto oculta del resto.

Las plataformas de trabajo están cubiertas con una gruesa capa de aserrín, cuyo aroma cubre las emanaciones de las heces fecales, el orín y la basura de los desagües cercanos y de los propios aserraderos. Por eso, no es de extrañar que los niveles de contaminación del Itaya sean considerados peligrosos.

Los estudios hidrológicos realizados en sus aguas indican que éstas están perjudicadas en un 90 por ciento. Así, los vahos malolientes y los plásticos arrastrados sin control por la corriente están a la orden del día. Hasta existe un pez que ha mutado, bautizado por los originarios como badre, que al ser consumido lo menos que ocasiona es una dura infección intestinal.

´Mi hijita de 11 años tiene dolores de cabeza por el dengue. Antes, ya tuvo cólera´, lamenta Giovana Rengifo Núñez, quien desde 1994 sobrevive con su familia en Belén.

Mientras ella sufre en silencio, decenas de letreros dan cuenta con brillantes letras rojas del peligro de pescar en el Itaya. Sin embargo, es rara la persona —hombre, mujer o niño— que no tome un momento de su tiempo en lanzar anzuelos de fabricación casera con la sola esperanza de capturar algo de comida.

´Tengo que alimentar a mi familia. No tenemos nada más´, justifica Federico Pérez, que recién ha cumplido 45 años y parece que tiene 60. Y el mismo pescado insalubre que consume se comercializa en los mercados de Belén e Iquitos.

Así, el cólera, la difteria, las diarreas crónicas, la malaria y las infecciones intestinales, entre otras enfermedades, conviven con los habitantes de esta población peruana. Y son habituales las escenas de niños vomitando cerca del río.

Es más, sus lugares de juego suelen ser a menudo las grandes montañas de basura, donde con su piel sucia y sus poleras con agujeros dan rienda suelta a su imaginación.

Y es que el municipio de Belén carece de un sistema adecuado de aseo y depende de los gallinazos, las aves carroñeras, los perros, los gatos y las ratas para hacer desaparecer parte de sus desperdicios.

En este contexto, entre las casas flotantes se forman pequeñas lagunas de agua estancada que sirven como criadero para las más peligrosas especies de mosquitos. Por eso, la fiebre amarilla y el dengue, que muy pocas veces atacan a la gente de Lima, la capital peruana, torturan sin dar tregua a los pobladores del departamento de Loreto desde hace varias décadas.

Y aunque cada semestre el gobierno municipal organiza campañas de educación y salud para combatir las plagas, los mensajes no llegan ni al 30 por ciento de los que, se supone, son sus destinatarios.

Refugio de criminales

Por si fuera poco, los criminales que acechan el centro de Iquitos, asaltando tanto a los pobladores locales como a los turistas, utilizan como vía de escape los recovecos de Belén, su estructura laberíntica, en cuanto la policía los detecta.

Por esa razón, para los vecinos de la zona, es casi un suicidio ingresar a sus hogares cuando se esconden las últimas luces de la jornada, pues un simple par de zapatos nuevos es a veces la excusa perfecta para que los maleantes le asesinen a uno sin compasión alguna.

Y de día tampoco es que mejoren demasiado las cosas. Así, atentos a los turistas desprevenidos, ladrones de mano rápida arrasan con cámaras, celulares y demás pertenencias de los bolsos, estuches y mochilas.

El vicio, por otro lado, es también una gran lacra, y es habitual ver en las esquinas más oscuras a adultos y adolescentes, de aspecto descuidado, con los ojos vidriosos y faltos de comida, esperando por su siguiente víctima para financiar su adicción, ya sea al alcohol, la clefa o la droga.

Al respecto, las autoridades del municipio, aunque han establecido rígidas normas en cuanto al expendio de bebidas alcohólicas y el tráfico de estupefacientes, se sienten impotentes para hacerlas cumplir de manera real, firme y efectiva.

Además, los problemas de Belén con la criminalidad son ignorados por el resto de los peruanos. Incluso los habitantes de Iquitos prefieren no saber nada acerca de sus vecinos.

Con todo, los betlemitas parecieran estar renaciendo constantemente de sus cenizas, pues ni siquiera un voraz incendio pudo acabar durante la Noche Buena del 2004 con sus bucólicas vidas.

Por aquel entonces, el fuego devoró muchas de las frágiles construcciones de madera, que fueron el alimento ideal para avivar las llamas en una de las peores tragedias que se recuerdan en el departamento.

Pero, tras los efectos del siniestro, Belén se levantó de nuevo en un abrir y cerrar de ojos, como si nada hubiera pasado. Y hoy la gente continúa normalmente con sus rutinas.

Unos botan la basura al río, otros pescan en sus aguas sucias ignorando los avisos de precaución y las propagandas políticas anuncian un mejor futuro para Belén, pero ése es un porvenir que nunca llega.

La región de loreto

El departamento de Loreto se encuentra en la zona nororiental de Perú. Es el más extenso de la nación vecina, abarcando 368.851 kilómetros cuadrados. Forma parte de la cuenca amazónica, por lo que la totalidad del territorio está cubierto por inmensos bosques tropicales. Asimismo, se halla poblado por una gran cantidad de empresas aserraderas, y atravesado por caudalosos ríos como el Itaya y el Napo. Además de la producción de maderas preciosas, Loreto concentra el 60 por ciento de la explotación petrolera de Perú.

Una de sus poblaciones más importantes es Iquitos, que atrae a los turistas por sus hermosos paisajes, sus construcciones de época y por ser lugar de filmación de la famosa película Fritz Caraldo.

J. Soruco, El Tiempo de Bogotá

7 de cada 10 bolivianos son mestizos

Los datos están contenidos en una encuesta de Unir que realizó 1.800 entrevistas en 10 ciudades. Más de la mitad cree que hay racismo en el país, principalmente en Santa Cruz. Los jóvenes migran más en el país.

Más de la mitad de los bolivianos, el 68,9 por ciento, se consideran mestizos, mientras que el 65,5 por ciento se considera perteneciente a un grupo indígena. Estos datos corresponden a la encuesta ´Diversidad Cultural hoy´ realizada por la empresa Casa Común a pedido de la Fundación Unir, dirigida por la ex defensora del Pueblo Ana María Romero de Campero.

La encuesta fue aplicada en 10 ciudades, las nueve capitales de departamento y El Alto, en el primer semestre del 2006 y contempló 1.800 entrevistas a personas de distintas edades y ocupaciones.

Los resultados de la encuesta que fueron presentados ayer por la Fundación Unir muestran el nivel de inculturación que existe en Bolivia. Romero explicó que esto se refiere al proceso de integración de una cultura en otra. Es decir que ´los bolivianos no están divididos, sino unidos con diversidad de identidades´.

Los datos de identificación que hay en las personas respecto a las culturas son parecidos a los del último censo nacional, en el que más del 60 por ciento de las personas cree que tiene relación aymara o quechua, entre otras.

De acuerdo a los resultados de la encuesta, Romero señaló que el racismo ´es un tema preocupante´ toda vez que en una escala del 1 al 7 (1 significa que no hay racismo y 7 que hay mucho) el promedio es de 5,14. ´Es decir, existe un elevado racismo´, según las respuestas recogidas.

Los resultados dan cuenta que el 33,33 por ciento de los encuestados considera que el color de la piel es el principal factor de discriminación, seguido de la pertenencia a un pueblo indígena, apellido y factores regionales (ver la infografía de arriba).

Los encuestados consideran que Santa Cruz es el departamento en el que más racismo hay, seguido de La Paz y Cochabamba.

Respecto a la migración intra e interdepartamental, la ex Defensora del Pueblo dijo que Bolivia ´es un país movedizo´. Los datos revelan que cerca del 43 por ciento de la población reside en un lugar distinto al que nació, o sea se constituye en migrante.

Los departamentos y/o ciudades que concentran más población migrante son: Cobija, Santa Cruz, Tarija y El Alto. En menor porcentaje Cochabamba, Potosí, La Paz, Oruro y Sucre.

Romero añadió que otra variable que preocupa es que los valores como confianza, respeto y colaboración ´pasan por un mal momento´. Esto, aseguró, “se lo ha estado viendo en el desarrollo de la Asamblea Constituyente”.

Otros datos

Intolerancia • Un 43% de la población urbana encuestada tiene bajos niveles de aceptación a otras culturas.

Migración • Jóvenes entre 18 y 24 años son los que registran mayor tasa de migración.

Relación cultural • El 3,2% de los encuestados no conoce a ningún pueblo indígena.

¿Qué esta pasando en Bolivia?

Nada. Así de simple. Por lo menos, nada que pueda crear preocupaciones tan fuertes como para pensar que el mundo se va a acabar. La prensa interna interesada, citada por personas del exterior con intereses semi velados u oscuros, crea desastres y perfila calamidades: guerra civil, un país que se divide, supuestos complots para asesinar al Presidente, venezolanos y cubanos hasta en la sopa, etc. Es cierto que las noticias son alarmantes (porque provienen de fuentes interesadas en alarmar), pero hay que saber filtrarlas y evaluarlas en su propio contexto. El boliviano es un pueblo que siempre vivió en la incertidumbre, al punto que su mayor seguridad es la inseguridad, y con los 23 años que llevo viviendo aquí y compartiendo con sus clases dirigentes y de las otras, les aseguro que he visto situaciones peores que la actual.

Cuando afuera leen que los mineros se agarraron a dinamitazos, se espantan. Lo que no saben es que aquí los "cachorros" de dinamita se utilizan hasta en los partidos de fútbol, y que no existe concentración política o de cualquier tipo que no tenga sus dinamitazos de por medio. Cuando leen que hay armas en poder de particulares... ¿donde esta la novedad? ¡Si aquí todos estamos armados ya que comprar un arma es tan difícil como comprar un chicle! Por lo menos en el oriente boliviano; incluso en el Beni hay poblaciones que más parecen del viejo oeste que de nuestra América morena, ya que las pistolas y revólveres se exhiben sin ningún complejo. Es que no se puede entrar a la selva sin un arma al cinto.

La oposición política prácticamente no existe, y ha sido reemplazada por los movimientos cívicos. A su vez, estos últimos no las tienen todas consigo, y lo demostró el último paro del más poderoso, el de Santa Cruz. Por otra parte, no es el MAS el gran bastión del Gobierno sino los “movimientos sociales”, remedo de sopa de muchos ingredientes. Es decir, la política sigue en manos de seres invisibles, y por eso sigue sin calentar al gran pueblo.

El Presidente Evo Morales es una persona inculta, pero muy sagaz. Tiene la astucia del bicho del monte. Ha hecho de la supervivencia una especialidad, y las enseñanzas de las calles las sabe aplicar muy bien. ¿Que está presionando? ¡Claro que lo esta haciendo! Si para eso le pagan. ¿Logrará algo con esas presiones? Lo dudo mucho... ya el pueblo comienza a retirarle su confianza, y los porcentajes de popularidad en baja lo comprueban. Lo mismo sucede con su Vicepresidente, que de inteligente y moderado está pasando a bufón y bocón. Parece que a ambos los ha afectado el trabajar 20 horas diarias.

Cuando el Gobierno toma medidas de tipo extraordinario, como nacionalizar la minería (en pocos días más), él sabe muy bien la cantidad y calidad de callos que esta pisando o pisará. Igualmente con la tierra y toda su problemática. Lo mismo sucedió con los hidrocarburos: muchos lloraron con el trato que se dispensó a Petrobras, y pensaron que el mundo se venía encima, que el país no tendría ingresos, que sin Lula no valía la pena vivir. ¿Y ahora? Hoy, en un par de horas más y aquí en Santa Cruz, el Presidente Kirchner de Argentina firmará contratos con Bolivia por 27 millones de BTU diarios (Brasil es 33 mill. BTU) a US$ 5, y prácticamente reemplazará a Brasil de su matriz de ingresos. Con esto se desactivan las amenazas de Petrobras de querer irse, de dejar Bolivia en pocos años, de invertir alternativamente en Perú. Es la última tapa en la cara a Lula, y todavía nadie sabe el porqué. ¿Qué habrá problemas en el corto plazo? Por supuesto, ¿quién no los tiene o no los tendrá?

Hablan de comunizar al país, ponen en el tapete la segregación, se llenan la boca con Chávez y Fidel, describen lo que pasa como si cada uno de nosotros tuviéramos un venezolano infiltrado en la casa o un cubano en la oficina. ¿Cuál es la realidad? Conocemos a venezolanos y cubanos… cuando los encontramos en los cafés de la Av. Monseñor Rivero (en Santa Cruz) o en El Prado (en La Paz o Cochabamba). Y hay un montón de cubanos en los consultorios de los pueblos pobres, y venezolanos asesorando a los militares. ¿Qué eso basta para terminar con la democracia boliviana? Para empezar, la tal democracia en Bolivia no existe; lo que existe es un acomodo entre bomberos en que nadie se pisa la manguera. Y segundo, este pueblo esta vacunado contra todo. Si cuando apareció el bacilo del cólera, dejó la tendalada en el norte chileno y en Perú, Ecuador, pero llegó a Bolivia… y el que murió fue el bacilo.

¿Golpe de estado? Si hasta yo me la creí hace un mes atrás, cuando la situación fue realmente tensa y salimos a la desbandada a comprar víveres para no asomar la nariz a la calle. Pero, todo pasó y todos recuperamos la cordura y la alegría de vivir. Que hay gentes que lo quieren ¡claro que la hay! ¿Cómo no va a querer que este Gobierno se caiga el que tiene 60.000 Hás. de tierras mal habidas o desocupadas? ¿Cómo no lo va a querer el que le ha robado una laguna a todo un pueblo para pasear en su moto náutica? ¿Cómo no lo va a querer el que gana todas las licitaciones del Servicio Nacional de Caminos? Ahora bien ¿qué queremos los demás? Que nos dejen trabajar tranquilos, y que se dejen de pavadas, que si creen que nos tragamos esos argumentos de la opresión y la liberación de los pueblos, es que están leyendo mal.

¿Evo comunista? Mmmmmm... Evo es un oportunista, que gusta del poder y busca mantenerlo. El sabe que no puede irse de frente contra "las oligarquías" porque aún son poderosas. Habla, amenaza, patalea, acusa de todo, se queja de nada... y no pasa nada. Evo sabe que no puede irse de frentón contra el poder económico, por una razón muy simple: no son las oligarquías las que tienen ese poder, es su propia gente. Son los comerciantes en los mercados y en las fronteras, los contrabandistas hormigas, son los transportistas urbanos e interprovinciales, son los mineros cooperativizados y de los otros, son los campesinos que abastecen las ciudades y los cocaleros. Es el llamado "poder informal" el que tiene la plata en este país, y esa es la gente de Evo. ¿Los oligarcas? La mayoría esta quebrado o con sus balances chorreando sangre (de rojos). Que existen, existen. Como los brujos. Pero los de verdad están en el exterior, a salvo, y los que quedaron en el país ni siquiera tienen para pagarse el pasaje a algún paraíso fiscal. Evo sabe que debe cuidarse del poder económico, y sabe también que éste no esta en la derecha sino en sus amadas bases populares. Es de ellas que debe cuidarse, y se cuida. Lo demostró escondiéndose cuando los enfrentamientos en Huanuni. Lo demuestra haciéndose el loco en forma terca ante los clamores de todos los sectores, incluidas las viudas de Huanuni. Y lo demuestra haciendo acusaciones absurdas, sin sonrojarse siquiera, para emborrachar la perdiz.

¿Que muere gente? Si aquí siempre ha muerto gente, y no serán las lágrimas hipócritas las que los hagan despertar. El boliviano de a pié sabe que al despertar en la mañana no tiene la seguridad de si volverá a dormirse en su cama. Le sucede al minero, al campesino, y hasta al urbano por la delincuencia. Esa es una realidad que todos los que vivimos aquí la llevamos internalizada, aunque no nos guste. Así que unos pocos muertos más ¿a quién impresionan? ¡Por supuesto que no debería suceder! Pero… sucede.

¿Problemas? Muchos, y seguirán habiendo. En el oriente, por las tierras, cuya posesión anuncia la próxima matanza (quizá, porque aquí en el oriente no se sabe quién va a pelear y contra quién). La tierra siempre ha sido una buena excusa para que los hombres se maten, aunque en este caso ambas partes tienen razón (existen los terratenientes, con tierras mal habidas y abusos cometidos, y existen los grupos avasalladores y potenciados por el Gobierno). En el occidente, son las minas, y posiblemente habrá otra matanza ahora que las piensan nacionalizar. Pero tampoco es para preocuparse: Huanuni no fué ni la primera ni será la última ocasión en que los hombres se maten por unos kilos de metales malditos. Durante los últimos gobiernos hubo más muertos... y en poco tiempo más los volveremos a ver en los noticieros. ¿Los hidrocarburos? Nadie se mata por eso.

¿Qué viene a continuación? Seguirá el show. Exactamente: el gran show. La izquierda contra la derecha (en las calles y en la TV). Los campesinos contra todo el mundo (después de todo, fueron ellos los que se tragaron 500 años de discriminación, masacres, violencia, y todos los etcétera que se les antoje; sus “defensores” nacieron después, y están por verse sus intenciones verdaderas). La Asamblea Constituyente, un fracaso desde el principio: una encuesta revela que el 72% piensa que más que mejorar las cosas empeorarán con la bendita Asamblea, y que es un juguete del Evo y no del pueblo boliviano. Por todos lados se escuchan palabras altisonantes, a veces desde una fuente insospechada, como la de un Vicepresidente lampiño y delicado que habló de "matar" cuando lo más seguro es que nunca haya matado ni a una mosca y si ve sangre se desmaya. O un Senador de la oposición hablando de moral y decencia, cuando fueron ellos los que acabaron con esos valores. Seguirá el show, y no pasará nada. Los que vivimos aquí lo sabemos, y seguimos tranquilos comprando y vendiendo, haciendo los buenos business.

Si es que todo esto hubiera sucedido en Chile, con toda esta alaraca de guerras civiles, matanzas y todo eso, ya se hubieran vaciado los bancos en una hora y los aeropuertos y las carreteras hubieran estado llenos de aspirantes a prófugos... ¿y aquí? Según las últimas cifras aumentaron los depósitos y las colocaciones en el sistema financiero, bajó el déficit fiscal, y esta aumentando el ingreso per cápita (por los miles de emigrantes a España y otros países). ¡PLOP! ¿Quién entiende a Bolivia? Sólo... los bolivianos.

Carlos Duarte M.

Coroico, el tesoro turístico de los Yungas

Es el primer Municipio turístico del país. A tan sólo tres horas de La Paz, Coroico es el principal atractivo de los Yungas paceños.

¡Cómo ha crecido Coroico!, exclama una de las pasajeras del transporte quien, sorteando una niebla densa y peligrosa que ocultó las maravillosas vistas de la cumbre, ha llegado junto a otros turistas a la población ubicada en el norte de los Yungas paceños. La mujer llega después de cinco años y se sorprende al encontrar incluso edificaciones en lo que antes fue sólo un pueblo de paso.

El camino sin ninguna duda es peligroso, no en vano se ha ganado el lúgubre apodo de “Carretera de la muerte”, pero gracias al ingenio criollo, muchas agencias venden la aventura de bajarlo en bicicleta como turismo de alto riesgo. Incluso hay las que ofrecen poleras con el lema “Death road survivor” (Sobreviviente de la carretera de la muerte). Como sea, este camino es el más peligroso de Bolivia, y algunos aseguran que de Sudamérica entera. Además, ante el atraso de la entrega de la carretera nueva, no hay otra opción. Sin embargo todos coinciden en que llegar a destino bien vale los nervios del viaje.

Ubicado sobre una cima, Coroico/Kori Huaycu (Perdiz de Oro en aimara), fue uno de los pueblos fundado por los aimaras tal y como Chullu-humani (agua de rocío) hoy Chulumani, Khory pàta (lugar del oro) hoy Coripata y Huiro-pampa (campo de maíz) hoy Irupana. Sus calles pendientes y empedradas tienen un encanto especial además de estar rodeadas de un paisaje maravilloso que puede ser observado desde los distintos miradores y donde predomina el cerro Uchumachi. Aunque quedan muy pocas construcciones antiguas, todavía puede observarse restos de arquitectura colonial y republicana en algunas casas de Coroico. Sin embargo no hasta hace mucho abundó el cemento, y algunas construcciones desentonan definitivamente con el entorno, pero es que teniendo como principal objetivo el turismo y sin un plan ordenado de crecimiento, las ofertas se fueron multiplicando y el pueblo se ha convertido en una pequeña ciudadela con discotecas, karaokes, restaurantes con gastronomía nacional e internacional, hoteles de cinco estrellas y también alojamientos para mochileros o zonas especiales para acampar u hospedarse cómodamente disfrutando la naturaleza.

El primero

Desde paseos y caminatas, hasta trekking, bicimontaña, rafting y kayak en el río y canooping en los bosques de El Jiri en la Comunidad de Charobamba, el turista tiene varias ofertas para escoger. Entre los circuitos más promocionados actualmente están los de Coroico-Uchumachi, Coroico-Puente Mururata- Tocaña, Coroico-Vagante, Cascadas y La Cumbre-Coroico. También los caminos del Inca, El Choro y Sillutinkara, que se hacen en 3 a 4 días. En el trayecto se atraviesa parte del Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Cotapata. La ecovía Chuspipata, Chovacollo, Coroico, se realiza en dos días.

Las poblaciones vecinas de Tocaña, Chijchipa y Mururata son capítulos aparte por el encanto de su gente y los atractivos turísticos. Tocaña por ejemplo, es una pequeña población habitada por descendientes de los esclavos negros que llegaron en la época de la colonia y es cuna de la saya afroyungueña.

Coroico es la 1° Sección Municipal de la provincia Nor Yungas y fue declarado en el 2004 como “Zona prioritaria de desarrollo turístico”, constituyéndose así en el primer municipio turístico del país, y debe ser un destino importante a la par de Uyuni, Copacabana y Rurrenabaque. Aunque es visitado sobre todo por los turistas nacionales, que aprovechan la cercanía con La Paz y desafían el camino, cada vez más son los turistas extranjeros que llegan al pueblo. Y absolutamente todos lo disfrutan.

Mónica Oblitas, Los Tiempos.

Llegada de ibéricos a Qhochapampa

Lo que queda de la propiedad del primer poblador occidental en Cochabamba Garci Ruiz de Orellana. Sus descendientes administraron la hacienda de Mayorazgo en Cala Cala.

Pese a las inclemencias del tiempo e ingratitudes del abandono, la “Casona de Mayorazgo” de más de 300 años de antigüedad, aún sigue en pie; aunque lánguida, casi por desmoronarse, y gritando auxilio, parece celosa guardar secretos de la colonia que espera algún día desvelar en tanto se la restaure y devuelva su esplendor.

Este monumento de adobe de espectaculares dimensiones por el grosor de sus muros fue hecho alrededor del año 1700 como casa de hacienda, cuando Cochabamba apenas se denominó Villa de Oropesa. Es considerada un patrimonio invaluable para la ciudad y el país porque su construcción es atribuida a los descendientes del primer ibérico que habitó la Llajta: el expedicionario Garci Ruiz de Orellana, quien tuvo su primer asentamiento en la “Chacra del algarrobal”, y llegó a la región hacia 1542 buscando fortuna junto a Pedro de Estrada y Francisco Pizarro.

Ruiz de Orellana se construye en un personaje muy importante en los acontecimientos de la fundación de Cochabamba por haber sido dueño de la mayor parte de tierras en las que se fundó la merituada Villa de Oropesa. Según textos de José Macedonio Urquidi, el español adquirió los territorios de los caciques Achata y Consavana, mediante un título de venta expendido en la Villa Imperial de Potosí en 1552. El precio fue de “130 pesos de buena plata corriente” a la comunidad de Sipe Sipe, de acuerdo al Volúmen 16 de los expedientes coloniales.

Al igual que Garcí Ruiz de Orellana, Pedro Estrada se avecindó en la región, pero Gerónimo de Osorio adquirió sus tierras para fundar la villa española y los compensó otorgándoles otras. Es así que a a Garci Ruiz de Orellana le cambiaron su propiedad por una ubicada en lo que hoy es la esquina de las avenidas Simón López y Melchor Pérez de Holguín, donde trasladó su hacienda a lo que hoy conocemos como “Casona de Mayorazgo”.

Actualmente la edificación es refaccionada y se convertirá en un Museo de Estilo de Vida, en el que se mostrará, a través de sus diversos espacios, cómo era la cotidianeidad de aquél período histórico. Además, se revitalizará el lugar para que sea un lugar de exposiciones artísticas y difusión del conocimiento. Los Tiempos

Primeros pobladores de la Llajta

La Llajta, ¿por quiénes estuvo habitada antes? ¿Desde cuándo hubo pobladores en este valle fértil? La respuesta es: desde hace 10 mil años. Y a esos primeros habitantes no les faltaban razones para establecerse en estas tierras. Hace 10 milenios, vivieron cazadores y recolectores. Dejan sus primeras huellas en Kayarani (Colomi, provincia Carrasco) en forma de raspadores y puntas de proyectil. Luego, hace 2 mil años, ya tenemos a los primeros alfareros, sociedades más complejas, que además combinan sus actividades artesanales de la cerámica con la agricultura. Corresponden a lo que los estudiosos llaman Periodo Formativo. Se establecieron preferentemente en Aiquile (provincia Campero). Dejaron en esa región infinidad de pruebas de su presencia: vasijas, artefactos de cerámica monocroma, de forma globular (de globo), ovoidales; también keros (especie de vasos), pipas, instrumentos musicales en cerámica y hueso, así como algunos artefactos agrícolas.

Expansión hacia otros valles

Pero, no únicamente los antiguos cochabambinos se establecieron en Aiquile, sino también en Mojocoya, al sudeste del departamento y al norte de Chuquisaca., ya en el 200 d. C. y todavía perteneciente al Formativo. Estos habitantes se destacan por trabajar la cerámica para la fabricación de cuencos con tres patas largas y planas, vasos embudos y jarras globulares. Los decoran con diseños en espirales y líneas escalonadas sobre fondo rosado. Son muy laboriosos, pues también desarrollan el arte textil, la metalurgia, la cestería y tenían prácticas funerarias de momificación.

En la zona de Tupuraya, en el mismo Cercado, tenemos a otro grupo humano. Su cerámica se caracteriza por sus diseños geométricos en colores rojo y negro. Fabrican vasos huaco-retratos y vasijas antropomorfas y dan nombre a lo que se llama el “estilo Tupuraya”. No se vaya a pensar que los antiguos pobladores de Cochabamba se establecían en una sola zona. Es el caso de los Tupuraya, se excavó un entierro Tupuraya en Arani y también se halló cerámica de este estilo en Mizque.

Tiwanakotas en la Llajta

Cuando se piensa en Tiwanaku, se remonta uno al lago Titicaca, puerta del Sol, etc. Sin embargo, Cochabamba fue parte importante de ese imperio en su etapa expansiva.

Los tiwanakotas se establecen principalmente en Omereque. La cerámica es policroma (multiplicidad de colores) y de arcilla bien cocida de colores rojos. Decoran con diseños antropomorfos y zoomorfos, todo lo cual exhibe una alta civilización.

Estado Tiwanaku

Durante su fase expansiva, desarrolló varias estrategias de ocupación. Allí se articuló con otros grupos locales de tradición cultural diferente, para obtener e intercambiar productos alimenticios y bienes suntuarios. Su influencia llegó al Valle Central cochabambino, pasando hacia el Valle Alto y los valles calientes. Los Tiempos

La colonización de los quechuas

Incallajta, portentosa edificación de factura inca, con estilo “provinciano”. Los Incas, nuestros invasores, un poderoso pueblo. Pero no siempre fue así. El peruano Waldemar Espinoza nos traza un cuadro donde vemos a la elite de los incas huyendo de su región natal Tiwanaku por alguna razón (sequías, devastación, invasión de los aymaras) rumbo a Cuzco. Ahí, ese grupo era una comarca más de labradores que no se distinguía mayormente de sus vecinos. Sin embargo, por ser herederos de una alta cultura, los incas produjeron excedentes de comida y formaron un ejército muy hábil. Luego de someter a sus principales enemigos, los Chancas, se impusieron en la región, a fuerza de masacrar o aliarse con otros señoríos.

Pronto fueron poderosos y vieron que los límites les resultaban pequeños. Entonces, Pachacutec se lanza en procura de mayores conquistas y llega hasta lo que hoy es Bolivia. Somete a los aguerridos aymaras (entonces dueños de esa región) y los vence militarmente.

Empieza a continuación un largo proceso expansión de los Incas en territorio que fue aymara. Cochabamba es la niña mimada de los invasores, que ven en la región “el granero” del Imperio, por la calidad y abundancia de maíz. Desde luego que los aymaras no resignan fácilmente su territorio y oponen feroz lucha. Es Huayna Cápac quien consolida la presencia inca en Qhocha Pampa.

Inmediatamente, el Estado Inca reorganizó la provincia del Kollasuyo. Los principales centros urbanos fueron Omereque y Aiquile, donde la presencia estatal se hizo fuerte para servir de contrafuerte ante las arremetidas de los chiriwana. Omereque tuvo tanta importancia que fue el centro vial de donde partían los caminos incaicos hacia Santa Cruz y Chuquisaca.

Otro distrito de excepcional importancia fue Quillacollo, donde los incas construyeron 2.500 silos de maíz con destino a todo el Imperio, acopiado de Tiquipaya, Colparirhua, Vinto, Cercado. Para la administración y control de estas qollqas, se edificó Incarrakay, desde donde se exportaban los granos.

Omereque, “ entre ríos”

Como casi toda Cochabamba, Omereque tiene toponimia aymara. Significa “Vida entre ríos y valles”. Fue un distrito importante del Incario. Desde ahí construyeron caminos hacia Santa Cruz y Chuquisaca. La vía principal fue Totora-Omereque.

Aiquile, “adentro”

Igualmente de toponimia aymara, Aiquile fue el distrito antagónico de Omereque, ciudad rival, pero a la vez complementaria en su condición de centro urbano que controlaba el acoso guaraní. Hoy no es ni su sombra.

Deportaciones

Huayna Kápac decidió que la gran proveedora de maíz para el Estado Inca sería Cochabamba. Arrancó a los habitantes aymaras de su terruño y los mandó a las fronteras en lucha con los chiriwana y, en su lugar, trajo mitimaes leales al Imperio, en lo que fueron deportaciones masivas. A estas etnias, rivales muchas veces entre sí, se les entregó parcelas cedidas por el Inca y se les encomendó cuidar los silos donde se guardaban las cosechas.

Presencia inca en Qhochapampa

Caminos incas conectaban todo el valle

Para el traslado de la abundante producción agrícola, el Inca trazó una extensa red vial. Las vías “estructurantes” fueron el camino Totora-Omereque y camino Arani-Mizque. Totora y Arani, tierras altas, fueron zonas de cultivos de papas, y Omereque y Mizque, tierras de cultivos de hortalizas. Otra relación para Omereque era su conexión hacia Pasorapa.

Las qollqas, silos de maíz de acopio

Había mucha comida para guardar, ¡qué lujo! El Departamento de Arqueología de la UMSS ha descubierto y registrado más de 2.500 silos de almacenamiento de granos en la zona de Cotacachi. Se trata de construcciones circulares con cimientos de piedra capaces de contener, cada una, entre cinco y diez toneladas de maíz. En Perú no les queda nada.

Incarrakay, centro de control

Incarrakay estuvo relacionado con las qollqas. Este centro consta de 17 edificaciones rectangulares y cuadrangulares, en lo que debió ser el tambo principal desde donde se organizaba la exportación maicera a los demás territorios del Estado Inca. Por otro, no se descarta que fuera construido con fines militares para la protección de los silos de pueblos codiciosos.

Incallajta, cuidadela portentosa

Ocupó un lugar especial en el Collasuyo. Está constituida por varios sectores que incluyen grandes plazas y patios, edificios públicos, canales y sectores donde podrían haber vivido las elites y otros probablemente destinados para el pueblo o el ejército. Entre sus edificios más notables está el kallanka, el más grande del imperio.

Huacas, de Cusco a la Llajta

Con el traslado de mitamaes a territorio cochabambino, los incas trajeron también sus deidades. Wilson García señala que era imprescindible que el formidable centro agrícola, administrativo y militar que fue el valle de Cochabamba tuviera también que funcionar como un escenario de intensa actividad religiosa desarrollada en torno a la producción agrícola.

Los tiempos

Samaipata, un ascenso al fuerte incaico...

Comencé el ascenso acompañado por las piedras
y el musgo y el ruido del agua y el canto de los pájaros.
Arriba, a lo lejos, la meta en forma de ruina misteriosa
me espera...

El esfuerzo y el ansia se vieron coronados.
Viento, pinos, soledad, un valle en lontananza.
Me siento al borde del abismo y miro al tiempo
mientras la piedra milenaria canta su historia,
haciendo vibrar al silencio con marciales llamados
de bronces misteriosos y crujir de espadas,
de voces anónimas llamando a la batalla....

Es un momento único, no estoy solo, la historia me acompaña.
Mi mente crea evocaciones telúricas de encuentros victoriosos
y sangre borboteante, y gritos de dolor, furia y victoria,
de entrechocar de armas.

Presente y pasado unidos en una sola imagen de guerra, de ritos,
de seres en conflicto, de violencia sin motivos,
en una tarde tranquila de verano en que conquisté la altura
y vencí al miedo de escalar la montaña sagrada.

La piedra, esculpida por la mano del hombre y por el viento
me entrega su respaldo a mi cansado ascenso,
y me cuenta de historias de vasallos y jefes y lanzas
y cuerpos esparcidos por la ladera gruesa y pétrea al borde del abismo....

No me habla de formas, no me dice de cambios producidos
por el brazo del hombre
ni ideas atrapadas en sus significados;
no, me habla de estertores y batallas
y trompetas y lanzas y sueños caidos en desgracia.
Me habla de guerra, de violencia.
De alguien pujando por vencer y de alguien vencido....

Me habla del dolor de una raza, me pide que la mire como era
cuando el orgullo la esculpió y guardó en las alturas
en espera de que otros, como yo, descubriéramos su dolor
y hurgáramos su pena.

Me implora que les diga que no es piedra esculpida
sino lágrimas pétreas de una estirpe vencida.

Carlos M. Duarte M., agosto 2005