Blogia

El Describidor

Chayanta, tierra de milagros en Potosí

El Tata Espíritu Santo recibe habitualmente ofrendas en una iglesia que es considerada Monumento Nacional. Además, el pueblo es una de las cunas del charango, del tinku y un proveedor de chicha y pan para las poblaciones de los alrededores.

Chayanta, pueblo de encanto, donde conocí a mi flor preferida…´, tararean muy bien acompasados varios hombres del pueblo. Mientras, las notas de cuatro charangos de distintos tamaños se suceden de manera rítmica, siguiendo la entonación de una de las letras míticas de la región de Chayanta. Quizá sea por la bebida de maíz o tal vez por el encanto de la noche y los instrumentos, pero el caso es que los presentes son partícipes de una fiesta improvisada que traslada a los más ancianos a épocas pasadas. Y también los jóvenes se unen a la algarabía del pueblo, cantando sus canciones y disfrutando de las tradiciones festivas bajo el manto estrellado que ofrece la oscuridad a este lado del mundo.

Una de estas tradiciones une el sabor dulce de la chicha con las melodías alegres del charango, y es que mientras un grupo de personas sigue tocando sale de la puerta trasera del bar un hombre corpulento con el típico sombrero del tinku y un aguayo de colores atado a la espalda. Además, porta un palo de madera y un recipiente en forma de toro, donde lleva la chicha, espesa y suave. Todos aplauden con su llegada. Entre tanto, el nuevo invitado investiga con su ávida mirada a todos los presentes, hasta que detiene los ojos en su víctima. Es una cholita joven y hermosa, que danza despreocupada al ritmo de los charangos. Le ofrece uno de los toros repletos de chicha y le incita a beber mientras le da ligeros golpes en la cabeza con su palo. La gente grita y da palmas, al tiempo que anima a la joven a acabar su trago. Una vez que ha terminado, el hombre rellena el recipiente y repite la operación con otra de las personas que se encuentran festejando.

La magia del charango

El sonido del charango está presente durante toda la noche, hasta altas horas, cuando la chicha ya se ha terminado e incluso los más devotos de la fiesta de ´Todos los Santos´ deciden retirarse con la luna.

Los orígenes de este instrumento se remontan a la colonización española de América. En este periodo, muchos instrumentos musicales europeos llegaron a tierras americanas. Entre ellos, la vihuela, una especie de guitarra con cinco cuerdas.

Fue justamente el desembarco de la vihuela lo que propició la creación del charango. Y éste, aunque es mestizo, suele acompañar composiciones que fundamentalmente son interpretadas en quechua.

La danza del guerrero

En las fiestas más importantes de Chayanta, entre tanto, otro elemento que siempre está presente es el tinku, cuyo significado en quechua es ´encuentro´. Y en honor a esta danza guerrera se efectúan peleas entre los varones en la plaza del pueblo. Éstas deben ser de uno contra uno, pero debido al excesivo consumo de chicha a veces se producen combates masivos, en los que los participantes lanzan piedras que causan heridos.

El tinku es practicado como un rito ceremonial en el que dos personas se enfrentan cuerpo a cuerpo con distintas técnicas de pelea y, según cuenta la leyenda, el combatiente que es vencido debe derramar su sangre como ofrenda para fertilizar a la Pachamama y que haya una buena cosecha todo el año.

Una iglesia centenaria

Pero en Chayanta no todo es fiesta, pues es una tierra conocida en los alrededores por su santo, al que se atribuye un sinfín de milagros.

En el caso de Gerardo Gómez, originario de Catavi y librero de profesión; un hecho inesperado solucionó sus problemas de negocios después de siete meses de impaciente espera. ´Cuando creía que ya no había solución, fui a rezarle al Tata Espíritu Santo de Chayanta, localidad vecina a la mía. Le lloré desconsoladamente durante horas´, recuerda con los ojos empañados en lágrimas. Poco después, su cargamento perdido de libros, valorado en 8.000 dólares, apareció como por arte de magia. Y ése fue el comienzo de una ferviente devoción por el santo y un profundo apego por Chayanta.

Aunque Gerardo no es el único que confía en el poder milagroso del Tata Espíritu Santo. Son muchos los que, guiados por la fe, depositan cartas con peticiones en los pies de yeso del famoso santo, y esperan que la mujer de sus sueños les dé tregua, que su negocio vuelva a funcionar o que la enfermedad de su padre pase pronto.

La iglesia colonial que acoge al santo data del siglo XVII. Posee una sola nave alargada con ábside plano y dos portadas, ambas de estilo renacentista. Su piedra bautismal, que es posterior, es la única de la época que se conserva en los alrededores. También posee una enorme muralla de adobe blanco que protege al templo de los robos de obras de arte que se han sucedido durante décadas. Esta muralla ha sido rehabilitada gracias al Centro de Acción Chayanta, en el que Gerardo y otros amantes de la población como Fredy Flores, Mario Vigabriel o Víctor Rodríguez trabajan desde hace años para fomentar el desarrollo en el pueblo.

Gracias a su labor, la iglesia fue declarada Monumento Nacional el 26 de septiembre de 1945 por su enorme importancia histórica y artística. Sus riquezas, datadas entre el siglo XVII y el siglo XX, son innumerables, ya que posee decenas de esculturas, retablos y óleos de incalculable valor. Y de la construcción centenaria nace una torre, algo deteriorada por el paso de los años, que será restaurada por el Centro.

El Ojo de agua

El acceso a la población, en la provincia Rafael Bustillo del departamento de Potosí, se realiza a través de un camino vecinal que está vinculado al eje troncal Llallagua- San Pedro- Cochabamba en el sector de Aymaya. Y la localidad es conocida también como Pueblo de encanto.

Y quizá sea llamada así por elementos como un pequeño puente de piedra del año 1600 y que está situado en el emblemático Ojo de agua, que abastece del líquido elemento a los habitantes del pueblo.

Allá, según cuentan los más ancianos, se iniciaban los romances entre los lugareños. Era el rincón perfecto para los más enamorados. Las jóvenes lavaban su ropa y sus pretendientes intentaban conquistarlas con poesías y coloridas flores.

Pero los cimientos de esta comunidad de más de 15.100 personas no hubieran podido establecerse sin la revuelta indigenista que protagonizó Tomás Katari. Fue en el año 1776, cuando se enfrentó con el corregidor Alós y los administradores del virreinato buscando justicia.

Éste fue uno de los hechos que desencadenaron la rebelión en toda Bolivia y propició, asimismo, que el líder tomara posesión como cacique en la población potosina.

Los olores del pueblo

Chayanta, además, es una tierra que ha permanecido invulnerable al paso del tiempo. Sus calles todavía huelen a leña, durazno fresco y aire limpio. Y sólo con pasear por allí uno puede darse cuenta.

Impregnada también de tan agradable atmósfera, en una de las calles principales vive Gregoria Araníbar, dueña de la chichería del pueblo. Tras su rostro moreno y su vestido de viuda, se esconde toda una experta en preparar la chicha.

En el enorme patio de su establecimiento, el maíz se seca al sol, esperando para ser molido. ´Después, hay que frotarlo con agua hervida. Entonces, se vuelve masa y entra en proceso de fermentación´, explica Gregoria, quien ya despacha incluso pedidos para los otros pueblos de la zona. Su secreto es no añadirle a su poción ni alcohol ni azúcar.

Cerca de la casa de Gregoria, pasando por una calle sin asfaltar, se llega a otro lugar que es un deleite para los sentidos. Se trata de la panadería, de la que emanan los mismos olores desde hace décadas.

Diez mujeres se afanan sin ninguna queja cada día desde las seis de la mañana para que el pan siga manteniendo su fama, la de ser el mejor de la provincia Rafael Bustillo. En un recipiente rústico, llamado artesa, las panaderas elaboran a pulso una mezcla de harina, levadura, agua hervida y sal. Se producen de nueve a catorce quintales cada día y cada uno tarda en cocer una hora en el horno de leña.

Un freno al éxodo

A pesar de sus riquezas, sin embargo, Chayanta ha sufrido durante décadas la migración de su gente joven en busca de un futuro mejor. Ante esto, desde la Alcaldía se pretende revitalizar las actividades productivas de la población.
En la región se cultivan papa, durazno y tuna, y existe la idea de crear una cooperativa para un mayor rendimiento de las cosechas.

Otra de las propuestas que se barajan para recuperar el interés por la zona es la de hacer de Chayanta un destino turístico. En este sentido, las danzas guerreras, la música de charango, la variada gastronomía y el patrimonio arquitectónico pueden atraer a los turistas de las grandes capitales del país.

´Chayanta todavía es un lugar bastante desconocido, pero sé que quien viene nunca se arrepiente, y no se olvida de este lugar´, asegura Eloterio Coyo Pari, el alcalde de la población y un gran conocedor de todos los secretos que se esconden debajo de la tierra rojiza de este pueblo.

Razón no le falta, pues en esta pequeña población se sabe acoger a los foráneos y sumergirlos en la enorme partitura que conforman sus tradiciones centenarias. Y no es difícil que, después de que éstos hayan bebido un par de vasos de chicha antes de empaparse del contenido de los bailes y las historias de la región, terminen cantando hasta horas de la madrugada con los lugareños: ´Chayanta, pueblo de encanto, donde conocí a mi flor preferida…´.

Inés Ruíz del Árbol, La Razon

La ruta del Takesi, desde el altiplano hasta los yungas

Dos días a pie por vías precolombinas y senderos centenarios son suficientes para pasar de montañas que rondan los 5.000 metros a la vegetación tropical próxima a la Amazonía.

Con la oscuridad, la laguna adquiría una imagen similar a la de una ciudad. Miles de luces centelleantes atraían a los caminantes, que decidían pasar la noche en la ladera cercana. Y es que eran también miles las estrellas que regalaban su reflejo nocturno a las turbulentas aguas de la gran laguna. Tal era la atracción que estas luces creaban en los viajeros y en los aldeanos, que muchos se sumergían en las profundidades del agua con la convicción de que realmente existía una enorme ciudad sumergida. Y cuenta la leyenda que muchos desaparecieron bajo este hechizo.

Las autoridades de las comunidades vecinas, alteradas por tan inusuales hechos, decidieron llamar a un sacerdote aymara para deshacer el encanto. Y los lugareños aseguran que, durante la ceremonia, el cielo pareció apagarse, las nubes se abrieron y la vegetación se hizo pequeña, hasta casi desaparecer. Después de algunos minutos invocando a los dioses de las montañas, las aguas comenzaron a moverse en violentas oleadas. Y, como de la nada, desde el fondo de la laguna, salieron un toro color ocre y un cóndor, que se alejó con un vuelo rápido y ágil.

Desde entonces, sostienen los ancianos, nunca ha vuelto a desaparecer nadie más engullido por la laguna Loroquiri —vocablo aymara que significa ´fogón del ave´—, que se encuentra a 4.550 metros de altura, entre varios cerros de diferentes alturas y un marrón intenso. Antes de llegar a este punto encantado de la ruta del Takesi, ya se han recorrido unos 3.300 metros.

Calzada precolombina

Este camino, de unos 70 kilómetros y que antaño era la vía central de unión del altiplano con los Yungas, se remonta a la época Tiwanakota, aunque fue muy usado por los incas para el intercambio de productos. Por él se trasladaban productos como papa, grano de trigo, carne seca o queso a la zona tropical; y variedades de frutas, grano de café o coca justamente en sentido inverso.

Hace un tiempo, para evitar su completo deterioro, la Dirección Nacional de Arqueología se dedicó a su rehabilitación. ´Pero desde hace 25 años no se ha vuelto a rehabilitar. La erosión está empezando a cubrir la calzada, sobre todo desde Choquecota hasta La Cumbre. Por suerte, de La Cumbre hasta Takesi la calzada todavía se mantiene intacta. La gente de Takesi y de las poblaciones de los Yungas hace el mantenimiento con sus propios medios, explica Primitivo Quispe, un guía local de la comunidad de Kakapi que conoce cada uno de los detalles y rincones del camino.

´La palabra aymara Takesi significa sufrir, y denota lo difícil que es recorrer esta vía´, explica Primitivo ante la cara de agotamiento de los caminantes. Aunque quizá uno no se da cuenta de ello por las múltiples bellezas que asaltan al viajero en forma de impresionantes cascadas y de exuberante vegetación.

En el trayecto, además, se pueden observar las pavimentaciones precolombinas, que son de las mejor conservadas en la actualidad. Y a los escalones y calzadas de piedra se unen sistemas de drenaje y muros de retención, entre otras cosas.

Una ofrenda obligada

La ruta más recorrida por los turistas, de unos 40 kilómetros, es la que va desde la mina San Francisco hasta Pongopampa, en la que uno se demora aproximadamente nueve horas, aunque los caminantes emplean dos días en recorrerla.

El camino comienza en un valle alto del altiplano y sube hasta una apacheta que marca el paso hacia los 4.650 metros, desde donde hay una magnífica vista del nevado Mururata. Allá, Primitivo elabora una ofrenda a los dioses de las montañas y a la Pachamama. Todos los caminantes queman tres hojas de coca en la hoguera. Mientras, dos aves engalanan la escena.

´A estos pájaros se les llama 'milagro María'. Cuando se ve alguno, quiere decir que no va a haber problemas´, dice seguro Primitivo mirando al cielo. Y los caminantes suspiran aliviados. Cuentan con todas las señales positivas para seguir.

A continuación, comienza el descenso hacia los Yungas, en el que la vegetación va cambiando poco a poco. Primero, con la introducción de hierbas y arbustos que crecen gradualmente hasta convertirse en un denso bosque de nubes. Luego, con la llegada de casi una selva tropical, bajo la mina Chojlla.

Precisamente, desde esa zona, cuando el día está nublado, pueden observarse dos rocas con forma de una persona con el brazo levantado protegiéndose del sol. La tradición oral local sostiene que se trata de seres gigantes que en la antigüedad vivían en refugios en la más completa oscuridad. Según se cuenta, quedaron petrificados para siempre cuando por un descuido, al amanecer, se dejaron fulminar por los primeros rayos.

La magia de las comunidades

Pero el encanto del Takesi no esta tejido sólo por historias increíbles y una vegetación espesa, pues otro de sus principales atractivos son sus comunidades, para las que pareciera que no pasara el tiempo.

Se trata de humildes poblaciones —a veces habitadas nada más que por tres familias— con casas de piedra y sus techumbres de paja.

Una de ellas, la comunidad Takesi, da nombre al camino, con su ropa tendida en cualquier lado, humo saliendo por las chimeneas y el murmullo de los niños confundiéndose con el de un río cercano.

Otra es Kakapi, donde un albergue ofrece reposo a los viajeros tras la primera larga jornada de caminata. Allá, Primitivo Quispe los revitaliza con una jugosísima carne de res antes de la hora de acostarse.

Con las primeras luces del alba, Primitivo y otros dos hombres deciden despertar a los viajeros con el ritmo de sus instrumentos. Así, una melodía folklórica pone la banda sonora al amanecer en Kakapi, que es una auténtica revolución para los sentidos: la ladera va tiñéndose de verde, los sonidos de los insectos se hacen más sonoros y el olor a hierba fresca contagia a los caminantes las ganas de seguir con la ruta iniciada un día antes.

Pensando en el futuro

Ya faltan pocas horas hasta la mina Chojlla, donde finalizará la caminata, y los lugareños despiden animados a los curiosos visitantes. No es de extrañar, pues la implementación paulatina de los circuitos turísticos permitirá frenar el éxodo de los jóvenes a las ciudades.

En este sentido, además, Yungas ofrece un sinfín de potencialidades, lo que pasa es que de momento están siendo desaprovechadas por los habitantes de sus poblaciones.

Con todo, para cambiar esta situación, lleva trabajando en la región desde hace ya un tiempo la Fundación Pueblo, una institución privada de desarrollo social, sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es contribuir a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de esta zona.

Para ello, hace de enlace entre los visitantes potenciales, que radican o están de paso por La Paz, y las distintas comunidades rurales, facilitando un intercambio que apunta hacia el turismo sostenible.

Las ayudas, asimismo, se materializan en infraestructuras, con la construcción de albergues y puentes de acceso, mejoramiento de servicios, concienciación de los campesinos y talleres en materia de organización microempresarial.

Primitivo Quispe, quien se beneficia del programa de la Fundación Pueblo, lleva así dos años saliendo varias veces a la semana con los turistas nacionales y extranjeros por los caminos que son su tierra. Y siempre les demuestra que, pese a lo duro del trayecto y el dolor de cabeza, merece la pena echarse la mochila al hombro y entregarse por unas cuantas horas al placer de conocer la historia de estos eternos y caprichosos senderos de piedra.

En resumen, es como si se abrieran las páginas de un libro de cuentos para que uno sea protagonista.

Inés Ruíz del Árbol, La Razon

Manifiesto Universal de POETAS DEL MUNDO

Poetas del Mundo, ha llegado el instante en que debemos unir las fuerzas para defender la continuidad de la vida: Somos los Guerreros de la Paz y los Mensajeros de una nueva etapa en la Humanidad. Somos los Poetas de la Luz, y la Luz es el vehículo que nos conduce a la convocatoria que por ningún motivo debemos dejar de asistir. Vivimos actualmente el proceso de muerte de una etapa degenerada y el nacimiento de una NUEVA ERA en que el poeta tiene un rol determinante que jugar.

La humanidad vive tiempos decisivos para su sobre-vivencia: sigue con dirección hacia el precipicio que la conduce a la extinción o cambia de timón fijando trayectoria hacia la superación colectiva que le asegure larga subsistencia.

Desde los tiempos más remotos que el hombre recuerde, la existencia humana se ha visto confrontada a coexistir con los medios ambientales, los que le aseguraron, y le siguen asegurando, la posibilidad de vivir. Pero al mismo tiempo y paradójicamente, el hombre en su afán de ser más, de crecer y crecer, ha ido deteriorando el planeta hasta llevarlo a límites que ponen en peligro la posibilidad de seguir existiendo como especie. Si el hombre no cambia de rumbo, ¡Y AHORA!, las próximas generaciones tendrán sólidas razones para odiarnos.

Por otro lado, en este mismo contexto de querer ser siempre MÁS, no sólo se usan los medios materiales del planeta para crecer y subsistir, sino que también los medios humanos, arrastrándonos a la despiadada y criminal competencia entre los hombres a tal punto que hoy nos estamos matando entre nosotros mismos para existir, para crecer o simplemente para decir: SOY, esto o lo otro, pero ¡SOY! o soy más que tú…

Así como deterioramos el planeta constantemente con el uso abusivo de los recursos naturales y humanos, así se construyen armas de destrucción a gran escala, capaces de destruir toda la humanidad en pocas horas, y la supremacía del poder se concentra siempre en las mismas manos, en lo que hoy conocemos como Imperio[s].

Pero no todo es negativo, porque el caos moral, el caos ético, el caos político [guerras infames], el caos económico [cosas absurdas] no son sino manifestaciones del PARTO DE LA HISTORIA como cuando una mujer da a luz un niño; muere una etapa y surge otra de su seno.

1.- Frente a este afán de dominio absoluto que nos podría llevar inevitablemente a la autodestrucción y ante tanta barbaridad. Y a la luz de los nuevos tiempos que se anuncian, Los Poetas del Mundo emprendemos el camino de la protesta, por un lado, y de la construcción de un nuevo amanecer, por otro, que conduce a la liberación definitiva del hombre.

2.- Los Poetas del Mundo, no todos, sólo los Poetas del Mundo, porque no todos los poetas del mundo estamos dispuestos a decir: no soy, SOMOS. Los que estamos dispuestos a abandonar el EGO que nos está matando y somos capaces de mirarnos en IGUALDAD, iniciamos la cabalgata colectiva a través del mundo y ponemos el arte de la poesía al servicio de la humanidad.

3.- Ser poeta no significa sólo escribir bella poesía, sino que VIVIRLA, y vivirla no significa sólo sentirla, sino que practicarla, y practicarla es una cosa de todos los días, de siempre mientras tenemos cabeza para pensar y corazón para sentir.

4.- Ser Poeta del Mundo es algo más difícil todavía, ser Poeta del Mundo es asumir este manifiesto en su parte esencial; es asumir la defensa de la vida, del amor, de la diversidad, de la libertad y ser capaz de decir: doy mi vida por la VIDA, aunque amo mi vida. Por eso es que decimos BASTA de estupideces, BASTA de EGOS que no contribuyen al crecimiento colectivo, ni personal, y ponemos el arte de la poesía al servicio de la existencia humana.

5.- Ser Poeta del Mundo es ser un guerrero, o una guerrera, que cabalga por las llanuras de la existencia humana, como lo hizo desde la noche de los tiempos, en busca de la perfección y del crecimiento lícito de la vida, mientras se vive con los ropajes y las condiciones que tenemos para hacerlo. Es por eso que no seremos pasivos ante los crímenes que se cometen día a día en nombre de la libertad, levantaremos nuestra voz como un rayo de luz y haremos temblar al cobarde, porque la palabra la convertiremos en la mejor arma que el asesino haya conocido a lo largo y ancho de la historia.

6.- Reconocemos el valioso aporte de los poetas del mundo al crecimiento de la humanidad a través de los siglos. Aquellos que dejaron su nombre estampado en los centenarios libros de la historia universal y en la memoria colectiva de los hombres, y también reconocemos el aporte de los anónimos poetas que pasaron por la tierra cumpliendo con misiones legendarias a través de los tiempos. Creemos en el valor que significaron esas majestuosas contribuciones para sus tiempos, incluso para hoy, pero estamos en el umbral de una nueva etapa para la humanidad, y además, los Poetas del Mundo del siglo XXI no nos queremos enredar con el pasado para mejor mirar el presente y el futuro. Los Poetas del Mundo de este siglo estamos llamados a ser creativos para con imaginación encontrar las respuestas y explicaciones que HOY la humanidad reclama a gritos ante el evidente descalabro que estamos viviendo.

7.- Los Poetas del Mundo nos declaramos todos iguales, los consagrados y los menos conocidos, los famosos y los anónimos, los ricos y los pobres, los blancos y los negros, los mestizos y los amarillos, siempre y cuando se sitúen a este lado de la vida; empuñando las mismas espadas para combatir lo que mata la vida, luchando codo a codo tras la misma barricada para defender la JUSTICIA [única para todos], la IGUALDAD [efectiva entre todos los habitantes de la tierra], la LIBERTAD [la verdadera, no la artificial] y el DERECHOde los pueblos a existir y vivir en paz.

8.- Los Poetas del Mundo declararán cualquier espacio donde les toque estar o ser, como la arena propia para combatir el mal, ya sea en los grandes palacios del poder o en la mísera caverna de la urbe, en el césped donde labora el hombre de la tierra o en el fondo mismo de la mina donde escupe sangre el minero, pero el poeta no dejará de visitar ningún barrio para llevar la palabra, como si ésta fuese lluvia que cae sobre la tierra, haciendo ver un espectáculo de gracia, como si fueran flores para los ojos de la humanidad. El poeta será la luz que guía al guerrero como si fuera dunas en la oscuridad de la noche.

9.- Los Poetas del Mundo nos declaramos pacifistas, pero ni cobardes ni pasivos; antibelicistas, pero de ninguna manera ingenuos. Sentimentalistas por naturaleza porque la expresión artística, la tinta de la escritura, es la sangre de nuestras almas. Vivimos atrapados por la embriaguez del encanto artístico, hasta el vértigo doloroso de la creación. Pero esta creación tendrá siempre un objetivo determinado: PERFECCIONAR LA VIDA, la nuestra [la individual], la de todos [en colectividad]. Somos pacifistas en busca de la paz universal, pero LA PAZ no viene por que sí, hay que ganársela, luchar por ella. Por ello somos Guerreros. Y la PAZ no será si no hay JUSTICIA. La PAZ sólo será cuando reine primero la justicia, porque ella sólo puede serla si es consecuencia, fruto de la justicia. Sino será lo que es ahora en el reinado de los Imperios: PAZ DE CEMENTERIO.

10.- Para ser Poeta del Mundo hay que estar dispuesto a perfeccionarse siempre, a crecer en la diversidad y aceptar la pluralidad como aceptamos la complejidad de la existencia. En el batallón de los Poetas del Mundo habrá espacio siempre para luchar, ya sean creyentes o no creyentes, ateos o religiosos, justos o equivocados, pero de este lado de la VIDA; heterosexuales, bisexuales u homosexuales, pero amantes del AMORnoble; guerreros de antaño o combatientes modernos, pero siempre militantes del BIEN. La gran cadena humana que una al mundo, eslabón a eslabón, estará conformada por poetas repartidores de esperanzas y sonrisas en esta lucha que dura desde el alba de los tiempos.

11.- El hombre buscará en un tercero sus , culpasnuestro reto es que cada quien se asuma en su esencia, bajo su propio espíritu, sin tener que acudir al tercero para acallar sus errores y derrotas. Nuestra esperanza es alzarnos por medio de la palabra, encender el verbo en los corazones de cada uno, el verso de las montañas, la noche sigilosa del alma, el envoltorio cuidadoso del vientre de la natura, ser vidente en la mañana, para que cada quien alce su alma con amor, con palabras. La poesía es del mundo y nos debemos a ella.

Poeta del Mundo,
¡Únete a esta batalla por la existencia humana!
¡Conviértete en el eslabón necesario para que continúe la VIDA!

Luis Arias Manzo
[Secretario General]

[Con la colaboración de Feliciano Mejía Hidalgo y Luis Gilberto Caraballo]

Santiago de Chile, diciembre 2005

Fuente: blog de Shyvy, AtinaChile.cl

Rurrenabaque encantadora

El sitio tiene todos los atractivos que un turista pueda desear. ES La puerta de entrada a una de las reservas naturales más hermosas del mundo. Conozca la historia de este pueblo del Beni. Rurrenabaque.

La aventura comienza desde el momento mismo en el que subimos al avión Metro de Amaszonas. Luego de un relativo tranquilo viaje de 45 minutos, sacudido por algunas nubes que hacen exclamar a los extranjeros palabrotas en los idiomas más diversos, llegamos al aeropuerto de Rurrenabaque en el Beni.

Nos espera un calor asfixiante. Los poco conocedores del ambiente no sabemos que este clima es un preludio a lo que en el oriente llaman ‘surazo’, nos conformamos con tomar litros y litros de agua helada y transpirar hasta por el último poro.

Dos periodistas hemos llegado de La Paz y nuestra primera conversación, mientras cruzamos en la catraya (lancha), gira en torno al repelente que ambos hemos priorizado en el equipaje. Primera lección: en Rurrenabaque y en el Jatauba Lodge no hay mosquitos, ni uno solo... Eso sí, para llegar a las cabañas debemos subir varias escaleras, que para los collas, recién llegados y totalmente fuera de forma por el calor, nos cuesta mucho, pero la recompensa vale todo el esfuerzo: la vista es maravillosa, las cabañas son absolutamente cómodas y el entorno natural, casi al lado del Parque Madidi y a orillas del río Beni, no puede ser más hermoso.

Luego de una ducha fría y un delicioso ‘sudao’ de pintado (pescado de río), los operadores de turismo llegados de Santa Cruz, ejecutivos de Amazonas (la línea aérea auspiciante) y los periodistas estamos listos para la aventura.

De todo y para todos

Rurrenabaque se encuentra a orillas del río Beni, frente a frente con la población de San Buenaventura. Con un simple paseo de diez minutos en catraya se puede cruzar del Beni a La Paz. Ambas poblaciones pertenecen a diferentes departamentos, pero sus habitantes se confunden en el común de sus tradiciones que se asemejan hasta en gastronomía. Aunque el resto del pueblo es de construcción más bien moderna, la iglesia y la casa parroquial siguen manteniendo su estructura antigua.

La zona es el segundo lugar del país en recibir turistas gracias a Chalalán, Pilón Lajas y sobre todo al Parque Nacional Madidi, una de las reservas naturales más importantes del mundo.

Se recaudan cinco millones de dólares por año gracias al turismo ecológico, que también incluye poder hacer deportes extremos; sin embargo, la estructura caminera deja mucho que desear. El viaje por tierra dura varias horas y en época de lluvias es prácticamente intransitable tanto por el lado beniano como por el paceño, así que muchos ‘sexagenarios porteños’ (como se les dice a los habitantes de Rurrenabaque) no conocen todavía Trinidad.

Es el caso de Max Loza, paceño, vendedor, que llegó a Rurrenabaque a los 20 años y se quedó para siempre. El hombre está casado con una lugareña y tiene varios nietos, pero nunca más viajó. Un problema en la espalda le impide estar sentado tantas horas (menos en caminos de tierra) y le tiene miedo a volar, así que no salió más del lugar. "Pero no importa porque en Rurrenabaque hay todo", sonríe. Tiene razón.

Salvando la inexistencia de cajeros automáticos, se puede encontrar de todo en el pueblo, incluso un pequeño parque de diversiones a la orilla misma del río. Restaurantes, pizzerías, karaokes, heladerías, pubs, hoteles, alojamientos, discotecas, cafés Internet... todo está pensado para que el visitante de diferentes recursos económicos pueda divertirse.

Muchos extranjeros, aproximadamente 37.000, llegan anualmente a visitar el parque y quedan encantados por la zona y por la amabilidad de la gente.

Susenabaque, en idioma tacana, significa laguna de patos. De ahí deriva el nombre actual. Fue fundado el 2 de febrero de 1844 por Manuel Méndez Ábrego, ilustre hombre de negocios, quien instaló un astillero donde construía embarcaciones que transportaban carga a lo largo del río y también construyó la primera molienda, que le dio importancia comercial a la zona. Hubo un gran movimiento en el auge de la goma, quina y oro, y durante la guerra contra Brasil, José Manuel Pando instaló su cuartel en la zona, construyendo la primera red de agua potable.

El franciscano Giovanni Giarelli, proveniente de Apolobamba, había catequizado a los tacanas a partir de 1843, ya que los jesuitas habían sido expulsados de la zona, y le había dado al pueblo el nombre de La Cruz.

La fiesta del pueblo, que venera a la Virgen de la Candelaria, es el 2 de febrero. Entre los datos curiosos, muchos lugareños conocen a Rurrenabaque también por el pueblo de los tres nombres, ya que tuvo el primero en tacana, el segundo de su fundador religioso y el actual.

La leyenda cuenta que el tesoro de los Incas no se encuentra en el lago Titicaca, sino enterrado en el Cerro Brujo que vigila las aguas del río Beni. También se cree que cuando un toro o una lechuza entra al pueblo, habrá un muerto, y que cuando llega el macoró (un ave que hace un sonido como de alarma digital), es señal de buena suerte.

Los porteños también son afectos a las historias de duendes, y muchos todavía ponen tijeras debajo de las cunas de los bebés para evitar la aparición de los mágicos intrusos. Las familias tradicionales continúan visitándose los domingos y agasajando con chicha, refrescos de guaraná o tazas de café.

Toda la naturaleza, toda

Ya fuera de Rurrenabaque, la naturaleza es absolutamente impresionante, sobre todo para quienes no estamos acostumbrados a semejante expresión de fauna y flora.

La revista National Geographic considera al Parque Madidi como uno de los 20 destinos turísticos más importantes del mundo para el siglo XXI. También es el área con mayor diversidad de aves en todo el globo terráqueo. Pero tiene solamente 23 guardaparques para más de un millón de hectáreas. Sixto Tito es el guardaparques de San Miguel del Bala, el primer puesto de control. Cuando llegamos, su pequeño hijo fue a nuestro encuentro acompañado de un taitetú (chancho salvaje) en actitud de perro guardián. El animal es huérfano y Sixto lo recogió cuando unos cazadores mataron a su madre.

Existen 34 comunidades que viven dentro de la reserva, y que estaban asentadas en él desde antes de que fuera reserva nacional, pero el ingreso para todos los demás visitantes debe ser controlado. Sin embargo, la deficiencia de personal hace que la tala de árboles, caza y pesca furtivas, tráfico de animales y hasta avasallamiento sean algo constante en el trabajo de los pocos guardaparques. Además, se tiene en proyecto construir una carretera que cruzaría parte del parque, destrozando hectáreas de área protegida.

Sixto también se queja de la falta de conciencia de algunos que dejan basura y residuos dentro del lugar, o no respetan los límites establecidos. Al respecto, las primeras advertencias que se le hacen al turista cuando llega a Rurrenabaque es no aceptar ofertas de guías no acreditados, ya que solamente las agencias de viaje reconocidas por el Sernap (Servicio Nacional de Áreas Protegidas) tienen acceso al sitio. Dentro de él, los turistas pueden acceder a distintos paquetes, que incluyen dormir por una noche (o por varias), comidas, etc., en paseos siempre guiados.

Pero los tours por Chalalán, una laguna a cinco horas de viaje río arriba, a Pilón Lajas o a Pampas deben ser destinos aparte, elaborados con cuidado y conocimiento para no perder ni uno sólo de los atractivos que aparecen a cada instante. A nosotros nos tocó esta vez conocer, sobre todo, el pueblo, y la diversión estuvo garantizada; pero como dicen los lugareños: "siempre se tiene un motivo para volver a Rurrenabaque".

‘Rurre’, paso a paso

Ubicación: Rurrenabaque está situada a las orillas del río Beni, donde los Andes tropicales terminan y la selva amazónica comienza. Tiene una altitud de 229 metros sobre el nivel del mar.

Clima: es caliente y húmedo, con una temperatura promedio de 27 grados centígrados. La época de lluvias comienza en octubre y se extiende hasta abril.

Viaje: se puede llegar a Rurrenabaque por tierra y por aire. Por tierra hay varias compañías que viajan diariamente desde La Paz. El viaje dura aproximadamente de 18 a 20 horas, pero esto depende del estado del camino. Por aire la línea aérea Amaszonas ha implementado vuelos diarios en distintos horarios que parten tanto de La Paz como de Santa Cruz. También se tiene la posibilidad del TAM (Transporte Aéreo Militar), que llega dos veces en la semana.

Cultura: varias etnias conviven en la zona. Los mosetenes, tacanas, tsimanes y esse-ejja, nativos de la zona amazónica, junto a aymaras y quechuas, provenientes de las regiones más altas. Las actividades económicas están encabezadas por el turismo, que beneficia al 75% de la población, seguidos por la agricultura y el comercio.

Atractivos turísticos: Rurrenabaque es la entrada al Parque Madidi, reconocido mundialmente como una de las reservas naturales más importantes del planeta. Más de 1.000 especies de aves (85% de las existentes en Bolivia y 11% del mundo), 300 especies de mamíferos (el 44% de la población mamífera de Sudamérica), 200 especies de reptiles y más de 6.000 tipos de plantas conviven en las 1.895.750 hectáreas.

Mónica Oblitas, Extra El Deber.

Parque Nacional Amboró, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

Situado al este del departamento de Santa Cruz, en el denominado "Codo de los Andes", lugar en que la cordillera occidental cambia de rumbo en dirección al sur. El Parque y el Area de Manejo Integrado tienen una superficie de 637 600 ha., mientras que la parte correspondiente al Parque abarca 442 500 ha.

El clima es templado en la parte alta y cálido en las zonas bajas. Posee una gran diversidad de ecosistemas de montaña húmeda, con bosques muy húmedos subandinos y de pie de monte, los mismos que albergan una gran diversidad biológica. Se recomienda que los turistas visitantes se hayan vacunado contra la fiebre amarilla y deben llevar ropa ligera, camisas de manga larga, botas, impermeable, protector solar, mosquitero, linterna, cantimplora, botiquín con antiofídico y repelente. Los grupos deben ingresar con guías especializados.

Vías de acceso

Desde La Paz se llega a Santa Cruz, vía aérea en 45 minutos o en bus en 16 horas, desde Cochabamba vía terrestre en 8 horas. Se puede llegar al área del Parque desde cualquiera de las dos ciudades por carretera; en el caso de Santa Cruz se toma la vía Montero – Buena Vista por la carretera nueva a Cochabamba hasta una distancia de 102 km. Si se toma la carretera antigua a Cochabamba, vía Samaipata, tendrá que recorrer 107 km.

Flora

La flora del parque es una de las de mayor diversidad porque en plantas vasculares alcanza a 2 961 especies, hay 1 193 géneros y 199 familias. Entre la enorme variedad de plantas del parque destacan los helechos arbóreos gigantes (Cyathea Alsophyla), que se encuentran en los bosques nublados. Existen, además, especies arbóreas como la mara o caoba americana, la palmera asaí, los pinos de monte (Podocarpus spp.), el nogal (Juglans boliviana) y una enorme variedad de especies de orquídeas.

Fauna

Se han registrado 127 especies de mamíferos, entre los que sobresalen 43 especies de murciélagos. Entre los mamíferos grandes encontramos al oso andino o jucumari, el jaguar o tigre americano, al oso bandera (hormiguero). Se presenta en el parque un alto nivel de endemismo, 105 especies de reptiles y 73 especies de anfibios entre las cuales hay 50 especies de sapos. Existen 812 especies de aves, siendo las que mayor interés despiertan la pava de copete (Pauxi unicornis), el mutún copete de piedra (Crax unicornis), la pava militar (Ara militaris), el mirlo acuático, gallito de las rocas, paraba barba azul y el cóndor de los andes.

Ríos

La ubicación hidrográfica corresponde a la cuenca del Amazonas, la subcuenca del río Mamoré, con ríos importantes como los ríos Ichilo, Yapacaní, Surutú y San Mateo. De este conjunto de ríos destaca el Yapacaní, que llega en diversas zonas a medir un ancho de 800 m. Este río tiene que cruzarse ya sea en vehículo, a pie o en “callapo”, embarcación que usan los habitantes de la comunidad. En cuanto al río Surutú, cabe señalar que está ubicado en las proximidades de la localidad de Buena Vista. En ambos, de acuerdo a la temporada se puede practicar canotaje y rafting.

Atractivos turísticos

Siberia
Es un bosque nublado de excepcional diversidad florística y muy apropiado para la observación de aves. En el área se pueden desarrollar expediciones, escalada, excursionismo, caminatas de observación, ciclismo de montaña, fotografía de naturaleza, observación de aves y de flora.

Mucuñucú
En pleno bosque tropical, donde abunda la vegetación, en esta zona se encuentra uno de los atractivos más visitados como es la cascada de 40 m. de altura, y un hermoso río con pozas y cuevas.

Amazonia, sus lenguas se mueren

Los misioneros encontraron más de 30 lenguas en Moxos jesuítico; hoy, de los 23 dialectos ubicados en Beni, dos ya desaparecieron y otros van por el mismo camino. Hay una decisión de rescatar esa riqueza que identifica a los pueblos, por eso se demanda una política pública.

“Soshosna ospotsnila"... "Se acaba lo que hablo". Esta frase resume el interés que nos llevó a ir más allá, a conocer lo que está pasando con la riqueza cultural viva que existe todavía en una parte de la vasta extensión de la Amazonia boliviana, en la geografía del gran Moxos Amazónico.

Las palabras iniciales corresponden a uno de los dos últimos miembros del pueblo indígena Itonama, que aún habla su lengua materna: don Lauro Chanato Velaca, un veterano de 84 años, cuya frágil figura, y paso del tiempo, se afianza sobre un tembloroso bastón, tan lustroso, pero acabado como su dueño.
La memoria de los ancianos, que todavía guardan el conocimiento ancestral, también se muestra frágil, hay lagunas que ellos mismos admiten, tanto así que ya no pueden decir lo que está pasando con su idioma. "No me recuerdo cómo decir que todo se está acabando, trataré de recordar", dijo el último canichana hablante en San Pedro Nuevo, don Eugenio Jilagachi, que al final calló, sumido en los recuerdos silenciosos de sus 82 años, añoranzas que trata de retener, aunque que ya les son mezquinas.

"¡Eto vechiri'vo eto tepeno'quiore!, taji'napo eto vio'chkionono eto vechencho'!"... "¡Mi idioma se está muriendo!, ya no hay los abuelos que hablaban", exclamó Carmelo Joa Mosua, uno de los cinco miembros de una familia que ha decidido construir frases y diálogos del javeriano, el otro dialecto moxeño que está por seguir la misma suerte que el loretano. Mosua recordó que en 1983 murió su abuela Florentina Guaji, quien empleaba sólo el javeriano, la lengua que Pedro Marbán reservó para los Chachuriono, "la etnia de estatura chica".

"Adcabo wire'to!, ¡ya se acabó todo!", expresó, por su parte, Bella Rosa Pinheiro de Mendoza (59), otra de las indígenas que se aferra a algunas palabras en la lengua joaquiniana, y que se lamenta que nadie se haya preocupado por enseñar su lengua materna en algunas de las instancias educativas.

CAUSAS

Todo puede tener una explicación, cuando vemos que el sistema público de la educación y de visión como Estado relegó sin inmutarse el derecho de mantener su cultura y su lengua a los pueblos indígenas, llamados todavía 'selváticos'.

"La creación de la República, en 1825 y, posteriormente, la Reforma Agraria de 1953 no llegaron a mejorar la situación de marginación y exclusión de los pueblos indígenas de las políticas nacionales y de la sociedad civil boliviana, considerados como 'grupos selváticos bajo protección del Estado". (Romero, Ruperto & Ventiades, Nancy, 2006. Entre pantanos y yomomos: La educación intercultural bilingüe en las tierras bajas de Bolivia).

"El impacto de las reformas de 1952 sobre la población nativa también se haría sentir con la pérdida de sus lenguas, al promoverse la castellanización a través de la profusión de escuelas rurales" (Lehm Ardaya, Zulema, 1999. La búsqueda de la Loma Santa y la Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad).

Incluso en los últimos años, desde la implantación de la Reforma Educativa de 1994, el segmento intercultural y bilingüe que promueve como política nacional la mencionada ley fue aplicado con prioridad en las tierras altas, con bastante experiencias en aymara y quechua, ampliando un poco hasta el guaraní para atender la demanda de la zona del Chaco, "dejando los departamentos de tierras bajas con muy pocas experiencias" (Romero, Ruperto & Ventiades, Nancy, 2006. Entre pantanos y yomomos: La educación intercultural bilingüe en las tierras bajas de Bolivia).

LA EVIDENCIA

Lo dicho se evidencia a primera mano en sus organizaciones, empezando por el mismo presidente de la Central de Pueblos Indígenas de Beni (CPIB), Remberto Justiniano Cujuy, que no tuvo la oportunidad de haber crecido en un medio donde hubiera podido aprender el lenguaje de su pueblo, el Movima.

"Entiendo lo que hablan, pero no puedo entrar en conversación y tampoco lo escribo, es algo que ahora lo veo como una necesidad. Nuestros padres no nos enseñaron, o nosotros no teníamos interés de aprender, una de las dos cosas", confesó el alto dirigente indígena.

Algo similar pasa con su homólogo, el presidente de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños de Beni (CPEM-B), Pedro Nuni Cayti, quien, sin embargo, tiene mayor conocimiento del mojeño-ignaciano, el que puede hablar, aunque no de forma frecuente.

La historia es totalmente diferente con los pueblos que tienen una práctica permanente de su lengua materna, cuyo uso es más bien el oficial, incluso por encima del castellano, como ocurre con el t'shimane, cuyo presidente del Gran Consejo, Jorge Áñez Claros, sí la practica perfectamente.

"No hablar nuestra lengua hubiera sido un gran error, nuestro pueblo ha sido valiente, porque pese a las agresiones nunca se rebeló, claro que se mantuvo cerrado en su lengua y sus costumbres, eso es nuestro mayor tesoro", sostuvo orgulloso el joven líder de los chimanes en el centro misionero Horeb, en San Borja.

Otra gran organización es la Central Indígena Regional de la Amazonia de Bolivia (Cirabo), presidida por Fanor Amapo Chipunavi, un cavineño que habla su lengua materna, pese a la fuerte presión externa que ha llevado casi al exterminio de los nativos que están en el norte del país.

MULTIETNICIDAD Y PLURILINGÜISMO EN BENI

Las 361 lenguas existentes en la vasta Amazonia Continental quedan reducidas a tres grandes familias étnico-lingüísticas: Arawak, Tupi-Guaraní y Caribe.
La Arawak es el grupo más antiguo con unos 7.000 años y al cual pertenecen dos de los pueblos más importantes de la región amazónica: Moxeño, Baure, además de la desaparecida lengua joaquiniana; en tanto que los jirionó, guarayo y la casi extinguida guarasgwe son tupí-guaraní.

Pero también hay varias familias étnicas que no tienen clasificación en el catálogo antropológico y son identificadas como aisladas: Itonama, Movima, T'shimane-Mosetén, Yuracaré, Canichana, Cayubaba y Moré, que provienen de la familia lingüística Chapacura y Tacana, ésta última forma otra familia con el mismo Tacana, el Cavineño, Maropa y Esse Ejja (Shoemaker, Jack, 1978-79. Ejercicios y otros suplementos sobre gramáticas estructurales de lenguas bolivianas: esse ejja. Riberalta ILV).

En tanto que el Pacahuara y el Chácobo, ubicadas al norte del departamento, pertenecen a la familia Pano (Moreno, Mauro, Roca, Oscar y Olivio Janneth, 2003. Guía del alfabeto chácobo).

En su obra Las Lenguas Indígenas de Bolivia, Dick Édgar Ibarra sostiene que los movimas, cayubabas, canichanas e itonamas parecen pertenecer a un subtrato lingüístico primitivo, anterior a la expansión de las grandes familias lingüísticas amazónicas (Caribe, Arawak, Tupí-Guaraní) e, incluso, al nivel de las lenguas tacana y pano, de agricultores amazónicos más antiguos.

"Existe la sugestión (sin ninguna autoridad) que los movimas pueden provenir como efecto de invasiones de los caribes" (Chávez Suárez, en Judy y Judy, 1962). También existe la idea, según algunos, que "los movimas e itonamas se relacionan con los cubeos y los chibcha de Colombia" (Albó, Xavier, 1995. Bolivia plurilingüe, guía para planificadores y educadores).

Hacemos especial mención al pueblo Guarayo, que integra la familia étnica beniana desde las mismas reducciones jesuíticas. Los gobernadores de Santa Cruz y los misioneros tenían la necesidad de abrir un camino que comunique Chiquitos con Moxos. "En 1793, al mando del P. Gregorio Salvatierra, se crea la misión de San Pablo, con un grupo de guarayos escapados de la misión de San Javier de Chiquitos". (Melgar, Tania, 2002. Guarayos de Moxos: Comunidad Naranjito).

La comunidad Naranjito se encuentra en la provincia Marbán, colindante con Santa Cruz. No son reconocidos por su organización de proveniencia étnico-lingüística (APG) y tampoco por la CPIB; Melgar y los dirigentes de su colectivo desean un mejor destino para todos sus pobladores, empezando por su reconocimiento.

"En las tierras bajas hay 33 grupos étnicos minoritarios en los que se hablan unas 30 lenguas indígenas (...) Están aquéllos que mantienen su identidad étnica, pero ya no el idioma". (Albó, Xavier, 2000. Iguales aunque diferentes: Hacia unas políticas interculturales y lingüísticas para Bolivia).

PUEBLOS EN VÍAS DE EXTINCIÓN

"Se pierde la lengua y con ello una gran parte de su identidad cultural, con eso estamos hablando de pueblos que están en alto riesgo de desaparecer y que quizás muy pronto sean parte de historias que sirvan para el museo", enfatizó Katsuyoshi Sanematsu, director del Instituto de Estudios de Latinoamérica y profesor de antropología de la Universidad de Rikkyo, de Tokio (Japón).

Cuando se presentó el proyecto Pueblos indígenas de la Amazonia beniana a un paso de la extinción se tenía una idea imprecisa, pero llena de preocupación, porque el tema era complejo y había que probarlo documentalmente. La lengua es una parte fundamental como factor de identidad al momento de analizar la multiculturalidad existente, y más en nuestro país donde hay más de 35 pueblos o naciones originarias.

La lengua materna y todo rasgo de lo indígena se quiso borrar con distintas reformas legales, por esa vía se acuñó la identidad de 'campesino' y fue así, también, que la primera reforma educativa impuso para el sistema de enseñanza el idioma castellano.

"En la escuela me expulsaron por no saber hablar español, la profesora me dijo: 'Mientras no sepás saludarme como debes, no entras a mi clase'; a mí me costaba y llevaba muchos cimbrones (azotes)", recordó Ana Moevo Tamo, la esposa de Jerónimo Tamo Yubánure, uno de los profesores bilingües que enseña mojeño-trinitario en una escuela estatal.

Con matices menos duros, y con la construcción de eufemismos que se alejan de la realidad indígena, como "la indómita raza camba" o "el bravío hombre mojeño", la educación siguió negando la posibilidad de difundir las lenguas originarias. Luego vino la nueva Reforma Educativa y la misma Constitución Política del Estado, de 1994, con principios que declaran un país pluricultural, multiétnico y multilingüe; sin embargo, en la realidad no se impulsó ni una política seria ni continua.

Pero la enseñanza monolingüe no sólo promueve la pérdida cultural de los pueblos indígenas, sino que también daña la cultura nativa, porque muchas veces los profesores se convierten en vehículos de aculturación (Navia, Carlos, 2003. La Cuestión Indígena en Beni).

Experiencias actuales

Pese a esa marcada presión, existen casos dignos de destacar, como la enseñanza del dialecto mojeño-javeriano que durante cinco años efectuó, por iniciativa propia, el maestro Carmelo Jou Mosua. Lamentablemente no tuvo ni el apoyo del sistema educativo ni de las autoridades públicas, y hace dos años, ante la falta del mínimo soporte didáctico, dejó de instruir la lengua javeriana, que casi forma parte ya de los recuerdos.

Otro ejemplo para destacar es el de la escuela Juana Azurduy de Padilla, donde el profesor de música Adhan Ichu Moye, para completar sus horas, imparte un curso de moxeño-trinitario. "Pese a que está en la libreta como asignatura, para que se enseñe una lengua materna, no se lo hace, porque todavía no se lo toma en cuenta y peor todavía, no hay ítems para este caso", sostuvo el maestro.

Mientras que en los colegios Pedro Ignacio Muiba y José Santos Noco, dependientes de Fe y Alegría, la situación es más favorable: serían los únicos establecimientos donde se lleva adelante un plan piloto de preparación del mojeño-trinitario.

Don Jerónimo Tamo es el profesor y recordó que por su insistencia le reconocieron un ítem; por lo que, con la aprobación de la directora, instruye su idioma desde cuarto básico a primero medio. "Para lograr que me den el cargo, se lo puso como si fuera de francés, pero ahora ya somos reconocidos como lengua materna", comentó en tono de satisfacción.

De las lenguas que tienen mayor experiencia y estudio están el moxeño-ignaciano, aunque "la mejor conocida es la mojeña, en sus dos variantes principales: el trinitario y el ignaciano" (Muiva, Estanislao, Matenez, Mariano, Janneth Olivio, 2003. Guía del alfabeto mojeño-ignaciano).

El T'shimane es otro de los pueblos que ha sabido mantenerse cerrado, favorable en todo caso a la preservación de su idioma y cultura. Son más de 50 los maestros bilingües t'shimane-castellano y hay numerosos textos de escritura y religiosos, elaborados por los misioneros de Horeb, de Nuevas Tribus.

En el nivel superior, pese a que la Universidad Autónoma de Beni forma parte del Programa de Formación en Educación Intercultural Bilingüe para los Países Andinos (Proeib-Andes), todavía no se puso en discusión un plan serio para rescatar las lenguas indígenas de la Amazonia. Solamente se aprobó la asignatura de moxeño-trinitario en dos semestres de la carrera de Ciencias de la Educación. "Muy insuficientes para aprender un dialecto, de allí que tratamos de dar lo más elemental", dijo el docente bilingüe Eulogio Ibáñez.

Desaparecen las lenguas

Ya se extinguió el mojeño-loretano y el joaquiniano, al igual que el carmelitano, estos dos últimos tendrían relación con el baure. Están siguiendo el mismo rumbo: el mojeño-javeriano, el itonama, el canichana, el cayubaba, el maropa y el moré, pueblos que tienen una escasa población hablante.

Wigberto Rivero da cuenta de un grupo étnico del que poco se conoce y tampoco aparece en los registros de la Central de Pueblos Indígenas de Beni ni en ninguna institución oficial. Se trata de los Guarasugwe o Pauserna, que estarían entre Iténez (Beni) y Ñuflo de Chávez (Santa Cruz) y también en la provincia Mamoré.

El antropólogo Rivero añade que los años 1940 y 1945 significaron una ola desastrosa para los Pauserna, por la nueva boga del caucho. Se hablaba de una población de 31 habitantes.

En el caso del pueblo Canichana, en nuestro diálogo con el último hablante de su lengua en San Pedro, Eugenio Gilagachi Chayana (82), vimos un haz de esperanza, dado que hay 240 palabras en tres vocabularios (Plaza Martínez, Pedro & Juan Carvajal Carvajal, 1985. Etnias y lenguas de Bolivia) y últimamente, su hija Sandra, una maestra normalista del lugar, tomó interés por aprender el legado de su padre y va anotando lo que recuerda don Eugenio.

El alfabeto no es todo

Existen diversos intentos por conocer y enseñar las lenguas originarias, y muchas de esas inquietudes, cuestionadas o no por la visión con la que trataron a los indígenas, sirven de referencia para impulsar programas más serios. Desde El Arte de la Lengua Moxa del padre Pedro Marbán, pasando por los exploradores Alcide d’Orbigny y Herland Nordenskiold; luego, iniciando el siglo pasado, con Nicolás Armentia, con el trabajo de Dick Édgar Ibarra Grasso, del Instituto Lingüístico de Verano y Nuevas Tribus, hasta las experiencias más contemporáneas, que involucra a lingüistas europeos que trabajan hasta hoy día.

Paralelo a estos últimos, también se destaca el trabajo del Programa Amazónico de Educación Intercultural Bilingüe (PEIB), dependiente del Viceministerio de Educación Escolarizada y Alternativa, que el 2003 realizó la edición de 11 guías de alfabeto, tres diccionarios en chácobo, moxeño-trinitario y besiro; más cuatro gramáticas en mojeño-ignaciano, weenayek, besiro y mojeño-trinitario y 14 cuentos para niños en moxeño-ignaciano (PEIB-TB, 2003).

El fin no es otro que pasar de la tradición oral a lo escrito, pero el trabajo aún es complejo, demandando tiempo, recursos y, sobre todo, la voluntad de realizarlo.

"Contar con el alfabeto es apenas el inicio para empezar a rescatar una lengua; con la gramática ya se tiene cierto sistema, pero es de constante perfeccionamiento y mucho estudio especializado con los mismos hablantes", precisó Francoise Rose, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, que hace dos años realiza un estudio a profundidad sobre la gramática del mojeño-trinitario.

Expresó también su preocupación por la situación de riesgo de desaparición en que se encuentran las lenguas nativas de la Amazonia beniana: "Una lengua se puede perder en dos generaciones, y si el grupo hablante es menor, son pocas las posibilidades de su rescate porque su aprendizaje y adecuación de su gramática llevan varios años de trabajo".

El Estado actual en los pueblos

Esos diversos factores, agresiones externas y exclusión del sistema público llevaron a encontrar números alarmantes que evidenciamos en nuestro recorrido por los pueblos con presencia indígena.

En Loreto, la primera misión jesuítica de Moxos (1682), no existe una persona que hable el moxeño -loretano; en San Javier, que es la cuarta misión, fundada en 1691, sólo hay una familia de cinco personas que entre todos construyen frases y algunos diálogos; en San Pedro, que fue la octava reducción jesuítica (1697), sólo vive un anciano que habla el canichana, aunque a veces la memoria le juega malas pasadas.

En similar situación estaba el pueblo Cayubaba, que fue la undécima reducción en ser fundada (1704), donde, según los representantes del Cabildo Indigenal, existen únicamente dos viejitos que preservan su idioma.

El 1706 se fundó Reyes, la decimocuarta reducción formada con los Maropa de la zona; el 80% de la población urbana procede de esa raíz, aunque pocos se identifican como tales. Aún así, hay 40 hablantes, que se los encuentra en las seis comunidades nativas.

“¡Etitanani vete ecamimi!, ¡se está perdiendo nuestra lengua!”, dijo preocupada doña Petronila Aguilera Rivero (63), mientras que el presidente de la Subcentral Maropa, Enrique Viquini, confesó no saber ni una sola palabra. En la investigación nos encontramos con la noticia -buena, por supuesto- que el francés Antoine Guillaume está realizando el estudio de la gramática de los maropas.

En 1708 se fundó San Joaquín, una de las poblaciones nativas que sufrió la mayor presión externa hasta borrar lo indígena y recién reaparece en 1992 con la constitución de su Subcentral Indígena. Lamentablemente allí ya no se encuentra a personas que practiquen el joaquiniano.

El mismo año, pero en diciembre, se fundó Baure, la decimoctava misión jesuítica. De ese bravío y numeroso pueblo sólo quedan algunos hablantes, sobre todo en El Cairo, Jaciaquiri y Altagracia, porque en el centro urbano ya pasó al olvido.

"Son pocas las personas que aún hablan la lengua baure, ya nadie de nosotros habla, sólo algunos viejitos, yo soy nacido acá y nunca aprendí, es una pena", aseguró Hugo Melgar Barbery, concejal del municipio. Pese a ello, la alemana Swintha Danielsen está realizando un estudio de su gramática

En 1719 se funda Magdalena con los nativos Itonamas, sería la vigésima misión jesuítica y, pese a ser la población más numerosa de Moxos, según D'Orbigny en 1830, padeció una verdadera devastación. Su población sufrió los efectos de la aculturación y sólo encontramos a don Lauro Chanato Velaca, que vive en el pueblo y sirve de guía para una estudiosa europea de la lengua itonama, la holandesa Emilia Crevels, que prometió este año concluir con su aporte.

De los pueblos del norte, el Chácobo también mantiene cierta reserva, los niños lo usan como su primer idioma y en la escuela aprenden castellano. De igual forma, aunque con una bajísima población, de una familia con apenas 25 personas, están los Pacahuara, su lengua mantiene muy pocas diferencias, según los estudiosos.

Los pueblos Cavineño y Esse Ejja tienen importantes investigaciones, siendo algunos de esos estudiosos Jack y Nola Shoemaker y Mary Ritchie Key con sus diversos trabajos fonológicos y filológicos.

Los Mosetenes, muy emparentados con los T'shimanes, también son motivo de estudio por la alemana Jeannette Sakel, que está empañada en recuperar su lingüística.

No se debe olvidar de la Movima, que es una lengua que se mantiene más reservada que las anteriores, cuenta con profesores bilingües y en junio pasado, la germana Katharina Haude, después de cuatro años de trabajo, defendió su descripción lingüística A Grammar of Movima. También su compatriota Silke Beuse realiza otro trabajo a profundidad.

El presidente de la CPIB, Remberto Justiniano, resaltó el trabajo de guías como Eligardo Chirimani, Melvin Rossel, Agapito Cujuy, Hipólito Mole y Gilberto Machado, que, junto a Janneth Olivio, elaboraron la Guía del alfabeto movima.

Aparte de los variados folletos educativos que se tienen en San Ignacio, para el 2003 el padre venezolano Jesús Olza presentó la Gramática de la lengua mojeño-ignaciana.

En la lengua yuracaré es necesario destacar el trabajo de Julio Ribera Paniagua y Wálter Rivero, quienes en 1991 escribieron el vocabulario yuracaré-castellano, castellano-yuracaré. El año pasado el holandés Rik van Gijn, publicó la Gramática de la lengua yuracaré, y hoy nuevamente está en las comunidades realizando una labor de documentación con la alemana Sonja Gipper.

Finalmente, a la etnia Sirionó se los identifica como desprendimiento del Tupí-Guaraní. Su principal comunidad es Ibiato, a 70 kilómetros de Trinidad.
Cuando salieron los misioneros vino la decadencia de la enseñanza de su lengua. En 2003, luego de un largo proceso, se presentó la Guía del alfabeto sirionó, importante base para el aprendizaje del dialecto entre los cerca de mil nativos del lugar.

DECISIÓN PARA IR AL RESCATE DE LA LENGUA

Después de haber repasado una pequeña parte del maltrato que padecieron los pueblos de la Amazonia beniana, buscamos revelar la decisión para rescatar la cultura nativa y, en este caso, las lenguas maternas en vías de desaparecer.

La primera determinación favorable la encontramos con los mismos originarios, cuyos representantes, aseguran que es el momento de no dejar perder sus idiomas.

Clovis Chávez Atoyai, segundo cacique del Cabildo Indigenal de Exaltación, dijo que están preocupados porque ya no existe mucha gente que hable el cayubaba. "Dos personas a lo máximo saben un poco", dijo.

Exaltación es una pequeña población urbana, fundada en 1704 por el padre Antonio Garriga, que pudo agrupar a los nativos Cayubaba, cuyos dirigentes ahora están animados a impulsar un programa para el rescate de su lengua. Enrique Viquini, presidente de la Subcentral Maropa en Reyes, destacó la disposición tomada en el reciente congreso de la CPIB, que exige al Gobierno asignar recursos y maestros para implantar la educación bilingüe, con la enseñanza de las lenguas originarias de cada pueblo. "Nosotros ya tomamos la decisión, queremos aprender lo que no pudimos en chicos, ahora falta el apoyo del Gobierno y de las autoridades", enfatizó el dirigente.

Hugo Melgar, concejal de Baure, dijo que hace diez años se puso al profesor Alberto Durán para que eduque a las nuevas generaciones, aunque sea en lo básico de su lengua; sin embargo, no prosperó por el desinterés de la propia población. "Es un deber de los municipios y de las autoridades educativas velar para que esta lengua no muera, algo hay que hacer", sostuvo, sin animarse a proponer una iniciativa en su municipio.

Sin duda alguna es necesario que la Prefectura, el Seduca, la universidad, los municipios y otras instituciones que tienen que ver con la cultura ideen un proyecto para consolidar la enseñanza de las lenguas nativas en las escuelas no como folclorismo, sino en la perspectiva de acoger en la praxis esa riqueza que alimenta nuestra cultura viva.

Nuestras culturas y lenguas deben rescatarse (Ernesto Suárez / Prefecto del Beni)

"No podemos darnos el lujo de perder nuestras lenguas, que son parte de nuestra cultura como región, debemos ir a su rescate", así lo manifestó el prefecto de Beni, Ernesto Suárez Sattori. La autoridad expresó su preocupación por el riesgo inminente que atraviesan diversas lenguas de la Amazonia. Fue preciso al señalar que "nuestras culturas tienen que ser retomadas, tienen que aprenderse y ser enseñadas en las escuelas".

Sin embargo, la decisión del prefecto, más que una necesidad implícita por la valoración de la cultura regional, nace como una forma de hacer frente a la posibilidad de tener en las escuelas benianas textos en aymara y quechua. "No me parece correcto, porque lo que debemos enseñar son nuestras lenguas, para que esa cultura no se pierda", remarcó.

Manifestó que conoce la situación de exterminio que sufren las lenguas nativas; por lo que, una vez consolidado el gobierno autonómico, se trabajará de manera en la educación intercultural bilingüe "y de manera inmediata, de lo contrario será tarde".

Como primera acción incluirá en la malla curricular un sistema de planificación y de asignación de recursos para que el emprendimiento sea exitoso.

Ya se dio uno de los primeros pasos con la creación de la Dirección de Desarrollo Indígena, la misma que tiene la misión de atender exclusivamente a este sector de la población, aunque lamentablemente no pasa de dar gasolina, una motosierra y algunos otros insumos, respondiendo a demandas aisladas, sin tener visión de desarrollo sostenible, menos en los cultural.

Insistió en que más allá de atender una exigencia política busca darle un rol protagónico a todos los pueblos indígenas, como sector social que nutre de riqueza y valores ancestrales a los benianos.

La lengua es parte elemental de la cultura (Bertha Ashimoto / Presidenta de la Asociación de Municipios de Beni)

"Cuando hablamos de la parte indígena, hablamos de nuestra cultura, de nuestra diversidad de lenguas que no puede ser obviada por ningún gobierno", precisó la presidenta de la Asociación de Municipios de Beni (Amdebeni), Bertha Ashimoto.

Dijo que ser parte de Beni, donde hay una diversidad de culturas y lenguas, es una bendición por la riqueza cultural que ello representa; sin embargo, en las condiciones que se presenta la situación de estos pueblos, se convierte en una responsabilidad en la que toda la sociedad debe participar. "Estamos hablando de una gran riqueza, pero también de lenguas que sufren el riesgo de perderse, por diversos factores, entre ellos nuestra falta de interés por preservarlas. Hasta ahora se ve a un Essa Ejja y se dice: “Ahí viene el chama”, de una forma despectiva; no debemos decirles así, porque él es un Esse Ejja y debemos sentirnos orgullosos de representar esa cultura, esa raza... le debemos respeto", comentó la autoridad.

Por eso destacó el trabajo que en los años 60 realizó el Instituto Lingüístico de Verano con su sede en Tumichucua, así como el de los movimientos indígenas que llevaron un mensaje reclamando los siglos de exclusión a los que fueron relegados.

"Las lenguas son una riqueza cultural que identifican a un pueblo como región; por lo tanto, no podemos darnos el lujo de que desaparezcan... Un pueblo sin cultura propia es pueblo sin historia y sin riqueza", enfatizó.
Señaló que el fomento a la cultura debe ser un elemento que esté insertado en todas las políticas y planes educativos, económicos, sociales, vecinales, municipales, departamentales y nacionales.

"Si es un elemento de vital importancia, entonces debemos tener especial cuidado para que parte de una cultura, como su lengua, no se pierda y más bien se fomente", expresó Ashimoto.

Juan Jonás Cayú, Trinidad