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El Describidor

"EE.UU. es un imperio en negación"

Niall Ferguson es especialista en la historia de los imperios. El académico dice que la administración Bush mantiene una política imperial consistente con su historia, aunque no cree que Washington protagonice más invasiones como las de Afganistán e Irak.

Acusar de "imperialista" a Estados Unidos es un ingrediente clásico en los discursos populares latinoamericanos, aunque el término suele ser descartado por la academia. Paradójicamente, el afamado profesor de Harvard y Oxford, Niall Ferguson, sostiene que EE.UU. y China son imperios porque tienen el control político sobre pueblos foráneos y dice que en el futuro podrían aparecer unos cuantos más.

"EE.UU. es un imperio, pero uno en negación porque se rehúsa a admitirlo, algo inusual, porque los imperios habitualmente se enorgullecen de serlo", dice.

"Invadir Afganistán e Irak son las cosas que hacen los imperios. Además, EE.UU. tiene una presencia militar global, y provee seguridad a países distantes entre sí, como Japón y Colombia", agrega. "Por supuesto, la gente en Latinoamérica no necesita convencerse de esto, porque el comportamiento imperial de EE.UU. allí data del siglo XIX".

Ferguson sostiene que los entre 50 y 70 imperios que han existido, han sido, mucho más que los estados naciones, los principales actores de la historia mundial. Su particularidad es que han durado cada vez menos, especialmente en el siglo XX, como consecuencia de su pretensión de establecer grados extremos de poder centralizado, control económico y homogeneidad social, acompañados en algunos casos del uso indiscriminado y brutal de la fuerza.

- ¿EE.UU. no se califica como imperio porque éstos fueron repudiados en el siglo XX?

"Sí, se ha vuelto una palabra sucia porque se asemeja a 'imperialismo'. La palabra está muerta, pero la práctica y la función del imperio está viva y bien".

"Es una pena que ahora veamos a todos los imperios como malos, porque mucho de la historia concierne a los imperios, y han hecho cosas buenas y malas. Se los rechaza a todos por sobresimplificación".

"De hecho, entre los imperios, EE.UU. es uno muy bueno, ciertamente no el peor".

- Usted ha dicho que los imperios duraron muy poco en el siglo XX, en parte porque fueron muy violentos y lucharon contra una categoría amplia de personas. ¿Está EE.UU. haciendo eso, al combatir a quienes son vagamente definidos como "extremistas islámicos", con abusos en Guantánamo y Abu Ghraib, y cuando ya se cuentan más de 600 mil muertos en Irak?

"El punto que yo estaba haciendo era para los imperios como el japonés, el de Hitler y el de la URSS, los cuales no se pueden equiparar con el actual de EE.UU., pero es una regla generalmente válida. Mientras más rudo sea el comportamiento o más indiscriminado sea el uso de la fuerza, menor legitimidad tiene el imperio, y, por lo tanto, durará menos".

"No creo que ahora EE.UU. puede ser acusado de llevar una guerra indiscriminada contra los musulmanes, aunque no hay dudas de que en Guantánamo y en Abu Ghraib hemos visto la sombra del imperio. Y un imperio que básicamente clama su legitimidad en su respeto a los DD.HH., su compromiso con la libertad y el imperio de la ley, no puede ser visto comprometido en torturas o la brutalización de prisioneros. Eso es absolutamente desastroso para la legitimidad de EE.UU. en Irak".

- ¿Tiene Washington ambiciones imperiales o una mentalidad imperial? ¿No son ejemplos su deseo explícito de exportar la democracia al Medio Oriente, o el hablar de combatir a un "eje del mal", sitúandose a sí mismo en el extremo opuesto?

"Es una buena pregunta, porque el argumento que se puede hacer es que las administraciones de EE.UU. han sido muy consistentes en portarse imperialmente. Yendo atrás hasta (el Presidente) Theodore Roosevelt (1901-1909), no deberíamos exagerar el radicalismo de la administración actual y su estrategia de seguridad nacional".

"Quedó claro, como consecuencia del 11-S, que había elementos en el gobierno que perseguían objetivos imperiales en el Medio Oriente, y desde entonces algunos neoconservadores lo admitieron. Creo que en eso ha habido un cambio".

"Cuando Washington se involucró contra Serbia, en los Balcanes (en la década de los 90), fue explícitamente con fines humanitarios y sin deseo de tener una presencia permanente en la península. Ahora Washington habla ocasionalmente como imperio y camina como tal consistentemente, primero en Afganistán y luego en Irak".

- ¿Cómo se entiende una coherencia imperial desde Theodore Roosevelt?

"EE.UU. tiene unos 100 años interviniendo en países, derrocando regímenes que no les gusta, ocupándolos por algunos años, no mucho tiempo, y después yéndose. Donde veas, Nicaragua, Cuba, Haití, México, y las intervenciones de EE.UU. han sido una imagen recurrente del último siglo, y las han realizado gobiernos demócratas y republicanos. El gobierno de Bush no es nuevo ni diferente, si miras un período largo".

- Usted ha dicho que las potencias del Eje (en la II Guerra Mundial) tenían ambiciones territoriales ilimitadas y una estrategia irrealista. ¿No tiene una estrategia irrealista Washington en la "guerra contra el terrorismo", ya que el terrorismo es un método y por lo tanto difícil de hacer desaparecer?

"La teoría para enfrentar la amenaza terrorista no es muy mala, pero creo que la práctica no ha sido eficaz, particularmente en Irak. Bush y sus consejeros creyeron que creando un Irak democrático lo iban a transformar de una manera que mejoraría la seguridad de EE.UU., y ha pasado muy lo contrario".

"Hubo falta de realismo en transformar el país y en la lógica de invasión. En la mente de los neoconservadores (de EE.UU.) iba a ser fácil democratizar Irak después de derrocar a Saddam, lo que fue un gran error, y está lejos de estar claro que invadir tenía alguna correspondencia con el 11-S".

"La amenaza terrorista viene menos de enemigos de EE.UU. que de aliados, como es el dinero saudita, la tecnología paquistaní y, crecientemente, reclutas ingleses. Por eso yo uso la frase el 'eje de aliados'; hay que estar más preocupados de ellos que de los llamados enemigos malignos".

-¿Cómo concibe el futuro de la guerra contra el terrorismo?

"Creo que la guerra contra el terrorismo no va a desaparecer, en el sentido de que organizaciones terroristas van a continuar tratando de planear ataques contra EE.UU. y sus aliados. La cuestión es si EE.UU. puede desarrollar mejores estrategias para defenderse. El contraterrorismo es un trabajo policial y esa guerra continuará. Pero no creo que otra vez se piense que invadir un país es una respuesta al problema del terrorismo".

A. Latina superó la etapa

Ferguson estima que es poco probable que Brasil desarrolle ambiciones imperiales, y que la activa política exterior venezolana es de vocación "antiimperialista".

"Si hay un sitio en el mundo que es auténticamente post imperial, ése es Latinoamérica, probablemente porque ya tuvo demasiado imperialismo", dijo.

Las potencias contraatacan

Según Ferguson, los imperios podrían volver si crece la importancia de controlar recursos naturales. "Creo que los países que tienen los beneficios del suministro de energía, como Rusia e Irán, podrían volver a ser imperios. Mientras el mundo dependa más de su energía, más poderosos serán".

"Creo que estamos volviendo a un mundo de múltiples imperios y mientras más cara es la energía, los imperios ricos en energía van a estar en una posición de mayor fuerza", agrega.

Ferguson es autor de libros como "Colossus, el costo del imperio estadounidense" e "Imperio", donde analiza el imperio británico.

Ignacio Arana Araya
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