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El Describidor

¡Qué fácil había sido gobernar Bolivia!

Este país, que tiene imagen de ingobernable e inestable, esta demostrando que la cosa había sido fácil nomás: era suficiente con no robar… tanto. Sí, tanto, porque alguien debe estar metiendo la mano por ahí, pero ya casi no se nota comparado con la desfachatez de los políticos de antes. Este gobierno podrá tener mil defectos, pero nadie hasta ahora podrá levantar el dedo y acusar a Evo o a su Vicepresidente de que son corruptos, y esa es la base de su fuerza. Fuerza moral, de la que carecieron sus antecesores, ladrones todos.

¿Por qué fácil? Porque sin que el Gobierno haga mucho más que lo lógico y ético, este país está comenzando a dar muestras de que se está levantando. Ya hay indicadores que así lo muestran. La confianza del pueblo y su autoestima han aumentado notoriamente desde que se obligó a las petroleras a firmar nuevos contratos (lo que los anteriores gobiernos tildaron de imposible) y a quedarse con el 18% de la producción para ellas y el 82% para el estado (antes, el 18% era para el estado boliviano). Las exportaciones van camino a dígitos históricos. El empleo está aumentando, levemente, pero se nota en algunos rubros. Ya no hay ladrillos en las grandes fábricas sino para entregas hasta dentro de un mes. Aumenta el índice de producción de cemento y energía eléctrica. Se recupera la confianza desde que USA dio señales de que se postergaría el ATPDEA. Los salarios, especialmente de profesionales, están incrementándose (aunque en gran parte debido a la migración de los mismos). Los conflictos sectoriales, especialmente de la tierra, están haciéndose cada vez más locales, pese a los esfuerzos de los dirigentes gremiales de los empresarios que tratan de generalizarlos y traer agua a sus molinos.

Otra señal que gusta mucho (sí, porque tratándose de políticos es cuestión de gustos) es que la oposición política está cada vez más desarmada con las medidas que el Gobierno está impulsando. Fue muy potente la declaración del Senador Guiteras, de PODEMOS (liderizado por Tuto Quiroga, hoy fuertemente cuestionado dentro de sus propias filas), en el sentido de que “este Gobierno nos está devolviendo la dignidad a todos los bolivianos”, y que “los gobiernos de antes nos mintieron” (incluido el suyo, de Tuto). Y Guiteras no es ningún segundón. Cada día se nota más que el desprecio que provocaban los políticos tradicionales (ADN, MNR, MIR) se está volcando en rechazo militante por parte de la población. Es que el boliviano esta más contra los anteriores que a favor del MAS, el partido de Evo Morales.

¿Cuál es el peligro? Que al desarme de la oposición se cree un gobierno cada vez más totalitario y dictatorial. Es que muchos piensan (pensamos) que mejor sería una dictadura que volver a los piratas y corsarios políticos de antes. Pero también el mismo gobierno sabe que el pueblo no tolerará una nueva dictadura, sea militar o proletaria o campesina. Ya aprendió que botar a un Presidente no es cosa del otro mundo, y que una raya más al tigre no le hace nada…
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